1. Escenario postelectoral en EE.UU.
Los resultados de las elecciones en EE.UU., con victoria republicana en la presidencia y en ambas cámaras, han generado una apreciación del dólar a nivel global, subidas de las bolsas y un aumento de las rentabilidades de los bonos a largo plazo. Este entorno ofrece oportunidades tanto para el crecimiento de las ganancias corporativas, impulsadas por las expectativas de expansión económica, como para tasas de interés más altas que pueden proporcionar retornos atractivos a los instrumentos de renta fija.
2. Los ajustes de la Fed recortan las expectativas
Después de dos reducciones de tasas consecutivas, la inflación muestra persistencia y la actividad económica, junto con el mercado laboral, se mantiene sólida. La Reserva Federal ha indicado que no ve necesidad de acelerar el ciclo de recortes de tipos, manteniendo un enfoque cauteloso, lo que ha llevado a un aumento de los tipos a lo largo de la curva. Por otro lado, el mercado crediticio se ha mantenido estable y los diferenciales corporativos se encuentran en niveles históricamente bajos. Esto crea oportunidades en bonos de mayor duración y estrategias de valor relativo que aprovechan los diferenciales de tipos.
3. Diversificación en los mercados emergentes
La volatilidad global presenta desafíos y oportunidades para los mercados emergentes. Las tensiones comerciales han llevado a diferentes economías a buscar alternativas y diversificar sus socios comerciales, beneficiando potencialmente a América Latina. Esto se refleja en la fortaleza relativa de las monedas y los mercados bursátiles en relación con otras economías emergentes, lo que posiciona a la región como un destino atractivo para la diversificación, especialmente en sectores vinculados a las materias primas y las exportaciones agrícolas.
La depreciación de las monedas de estas economías también genera interesantes puntos de entrada.
4. Oportunidades sectoriales en los mercados bursátiles
Posibles políticas regulatorias en sectores como el financiero y el energético podrían favorecer a las empresas de menor capitalización, más dependientes de las condiciones financieras bancarias. También genera una mayor diversificación y oportunidades para adaptarse al entorno cambiante. En contraste, sectores como el de la salud podrían enfrentar presiones negativas debido al control de costos y las propuestas de regulación. Este entorno sugiere un enfoque sectorial diferenciado para capturar oportunidades en áreas con mayor potencial de adaptación y crecimiento.







