Antes de lo esperado y de manera sigilosa, el Ministerio de Hacienda inició oficialmente este lunes el proceso de negociación prelegislativa de cara al ingreso al Congreso del proyecto con cambios al impuesto a la renta.
Este es uno de los compromisos pendientes del llamado pacto fiscal. El protocolo de acuerdo que posibilitó el despacho del proyecto de Cumplimiento Tributario establece que en diciembre el Ejecutivo presentará ajustes al régimen del impuesto a la renta, pero en cuyo saldo no aumentará la recaudación neta del Estado. Es decir, cualquier aumento será compensado por disminuciones en otros impuestos.
Este lunes, autoridades de Hacienda se reunieron con asociaciones de pequeñas y medianas empresas (Pymes) para retomar las negociaciones sobre el régimen tributario del sector, donde Teatinos 120 brindó varios detalles de lo que incluirá el proyecto final.
También se crea un impuesto de primera distribución (IPD) con una tasa del 4%, que se aplica a las utilidades distribuidas por las empresas sujetas al régimen tributario general, independientemente de quién sea el destinatario de las utilidades.
El encuentro estuvo encabezado por la subsecretaria de Hacienda, Heidi Berner, y los coordinadores de Política Tributaria del ministerio, Diego Riquelme y Nicolás Bohme. Participaron agrupaciones como Asech, Multigremial Nacional, Conapyme, Asexma y el sindicato de proveedores de salud (APIS), entre otros.
Según la presentación, el Ejecutivo insistirá en la desintegración del sistema tributario, a través de un nuevo régimen dual. Esto significa que separará la tributación de personas físicas y jurídicas. Esto ya era parte de la reforma tributaria original del Ejecutivo.
Hacienda reveló que la tasa del impuesto de Primera Categoría sobre las ganancias se reducirá del 27% al 25%. Los empresarios pidieron al Ejecutivo una reducción más pronunciada para llevarlo al 23%.
Esto se compensará con nuevos impuestos: por un lado, se crea uno sobre las rentas del capital (ISR) con un tipo del 16%, al que se verán afectados los empresarios que sean contribuyentes de impuestos finales, que serán retenidos en su momento. . para realizar la distribución de dividendos.
El IRC era parte de la reforma tributaria original, pero en esa propuesta la tasa era del 22%.
También se crea un impuesto denominado impuesto de primera distribución (IPD), con una tasa del 4%, que se aplica a las utilidades distribuidas por las empresas sujetas al régimen tributario general, independientemente de quién sea el destinatario de los beneficios. Será un impuesto que se retiene en el momento en que se distribuyen las ganancias.
Así, Hacienda propone que la carga total que soportan los beneficios de las grandes empresas en el régimen general sea de hasta el 39,5%, situándose ligeramente por debajo de la mediana de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
Régimen Pyme
El gran tema que reunió a los asistentes fue cuál sería el sistema tributario que propondría Hacienda para el sector. Aquí, el Ejecutivo se centró en el nuevo tipo que se aplicará para la tributación de las empresas del sector, que hoy se sitúa en el 12,5% y que en 2025 debería subir hasta el 25% que era antes de la pandemia.
Junto con ratificar que esa cifra debe aumentar desde el actual 12,5%, pero que será inferior al 25%, el Tesoro fijó un ritmo gradual sobre la meta que está condicionado al desempeño de la economía. Aunque no se comentaron cifras, fuentes comentan que la tasa sería del 17%.
Este sistema estará totalmente integrado entre el impuesto de personas físicas y el de sociedades, lo que significa que al pagar su impuesto, el socio de una empresa podrá deducir como crédito la totalidad del impuesto pagado por su empresa.
Asimismo, se insiste en la creación de un sistema de “monotributo” para los nuevos emprendimientos, con un impuesto único de 1 UTM mensual que reemplaza la renta y el IVA para los contribuyentes que tengan ingresos de hasta UF 1.800 el primer año y hasta UF 2.400 el año. segundo año.
Además, se establece un sistema de monotributo “social” con un impuesto que reemplaza el IVA y rentas de UTM 0,5 para microempresas con ventas de hasta UF 310 y que se encuentran en el 80% más vulnerable del Registro Social de Hogares (RSH). .







