Sr. Director:
El comienzo de las actividades de la Agencia Nacional de Ciberseguridad (ANCI) trae desafíos que no deben subestimarse. Uno de los más urgentes es consolidar su estructura técnica y operativa, no solo por la entrada en vigor de la ley del marco en marzo, sino porque existe una creciente incertidumbre sobre su capacidad para cubrir la diversidad de los sectores críticos con recursos apropiados y personal.
Muchas compañías han expresado sus preocupaciones sobre la claridad y la practicidad de las regulaciones, especialmente la importancia vital que aún no está completamente preparada. Por lo tanto, insta a que el gobierno lidere activamente este proceso, promoviendo una comunicación clara y continua, desarrollando guías prácticas y ofreciendo talleres y programas de concientización que facilitan la comprensión de las obligaciones legales. Además, para enfrentar la falta de talento en la ciberseguridad, la lenta adopción de metodologías de gestión de riesgos y desigualdades tecnológicas entre las empresas más grandes y medianas o pequeñas.
Es crucial que el gobierno promueva un enfoque de colaboración que integra el sector privado en la toma de decisiones sobre el ANCI y la ley de marco. De lo contrario, corremos el riesgo de crear políticas desconectadas de la realidad del mercado, lo que dificulta implementar regulaciones y generar más incertidumbre para aquellos que deben cumplir con él.
Myriam Pérez
Líder de la tabla de ciberseguridad de la Asociación de Empresas de Tecnología Chilena (Chiletec)






