El Ministro de Relaciones Exteriores de Bolivia, Fernando Aramayo, abordó este jueves un posible restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Chile y su país, además de la propuesta de un corredor humanitario hecha por el presidente electo, José Antonio Kast, que dijo que están dispuestos a “analizar” para abordar el problema migratorio en la región.
Fue en conversación con el programa. Estado de primer nivel nacional en TVN, donde el diplomático se refirió a la situación entre ambos países y los requerimientos de La Paz para eventualmente sumarse a la ruta segura propuesta por el presidente electo.
Aramayo señaló al respecto que “creemos que Todavía tenemos que analizar los antecedentes de cómo se pretende que funcione esta acción.¿Cuáles son los requisitos de colaboración?”.
“Estamos dispuestos a analizar cualquier tipo de escenario que pueda brindar este enfoque en abordar los flujos migratorios, respetando los derechos”, afirmó el Secretario de Estado.
Respecto a los derechos antes mencionados, Aramayo sostuvo que “creemos que la política humanitaria tiene que rehumanizarse en muchos países, incluido Bolivia naturalmente. Hemos tenido un flujo migratorio de venezolanos en varios países (…) “Esto es algo que hay que poner sobre la mesa”.
Sin embargo, evitó avanzar en el apoyo a la iniciativa. “Nos gustaría saber más detalles, porque esto se ha ofrecido en la campaña para el presidente (electo) Kast. Se ha planteado de manera muy general, pero necesitamos ver los detalles”, Señaló Aramayo.
El Canciller boliviano también confirmó que el presidente Rodrigo Paz sostuvo conversaciones con Kast y que “En la fase preparatoria de esa convocatoria, hemos intercambiado algunos criterios”, pero están a la espera del nombramiento del próximo canciller chileno para trabajar en el asunto y afinar detalles.
En esa línea, sostuvo que Bolivia debe estudiar si se requieren nuevas normas legales o si se deben “armonizar” otras para dar paso a la propuesta de Kast.
Sin embargo, el Ministro Aramayo señaló que “Sería espectacular” Recibir al republicano antes del 11 de marzo, cuando asuma la Presidencia. “La invitación es extendida (…) si hay tiempo en su agenda lo esperaremos con los brazos abiertos”, agregó.
Demanda marítima de Bolivia
Durante la conversación, el Ministro de Relaciones Exteriores de Bolivia también abordó un posible restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países, que no estuviera ligado al “reclamo marítimo”.
Amarayo sostuvo que “hay que reconocer que hay un contexto histórico, un conjunto de hitos que han atravesado diferentes gobiernos y cancilleres, para acercar las relaciones diplomáticas entre ambos países. Es algo que se ha ido cimentando y se ha ido sembrando un camino que hoy podemos cosechar”.
“Naturalmente, esto depende y exige, voluntades expresas de los gobiernos y en ese sentido, en los últimos tiempos hemos trabajado en una agenda y un conjunto de temas que han demostrado que hay muchos contenidos comunes en materia comercial, en materia migratoria, en materia de seguridad, pero sobre todo por un tema fundamental: bolivianos y chilenos tenemos mucho en común, y tenemos una población en la frontera que demanda y necesita una acción coordinada y colaborativa”, explicó sobre las intenciones de restablecer relaciones bilaterales que motivaron su visita al país.
En ese sentido, señaló que la toma de posesión del nuevo presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, y el posterior saludo a José Antonio Kast, Abrió las posibilidades de desarrollar una agenda común entre ambos países y gobiernos.
“Se levantan voluntades para poder trabajar en una agenda que defina un camino crítico”, reforzó la autoridad.
El canciller Aramayo, sin embargo, anunció que hay “demandas históricas” de Bolivia que deben ser atendidas en el pleno restablecimiento de las relaciones entre ambos países, por ejemplo, una salida al océano Pacífico.
“Son aspectos que marcan las relaciones, pero no pueden convertirse en un ancla. Por otro lado, hay muchos otros contenidos que deben ser parte de este camino que podemos sembrar desde la construcción de los acuerdos”, agregó.
La autoridad agregó que “depende de la identificación de una agenda que aúne intereses mutuos. El gobierno de Chile ha sido muy vocal en esto y queremos agradecerlo desde la perspectiva de cuáles son los beneficios mutuos del restablecimiento de relaciones diplomáticas”.
Sin embargo, Aramayo no avanzó cuáles serían dichos puntos respecto de la demanda marítima de Bolivia y afirmó que esa conversación debe darse entre los presidentes.
Pese a los pronunciamientos internacionales al respecto, Aramayo señaló que se debe volver a discutir el tema marítimo, aunque sin perjuicio de avanzar en otros temas que involucran a ambas naciones.
“La propuesta específica que venimos discutiendo con el gobierno de Chile es ‘muy buena, este es un tema que hay que abordar, no lo eliminamos de la agenda'”, Pero avancemos en los otros temas en los que sí necesitamos avanzar con claridad y a medida que construyamos esta disciplina de acuerdos, de repente vamos a encontrar aspectos que nos pueden llevar a concluir una discusión sobre este tema”, afirmó Aramayo.
“Ambos países ya aprendieron que ese no debe ser el camino, porque se ha intentado varias veces que esto (la demanda marítima) ha sido el punto de entrada y más bien se ha convertido en la puerta de salida, el dique de contención de cualquier posible acuerdo que avance, cuando tenemos un sinfín de cuestiones que nos llevan a entender que necesitamos un diálogo”, añadió.
En ese sentido, destacó el trabajo del Congreso chileno, que aprobó la homologación de licencias de conducir bolivianas, además de acuerdos en materia económica y comercial, así como el tratamiento a la población fronteriza entre ambos países.
“¿Esto ha estado condicionado a la cuestión del reclamo marítimo? Bueno, no”, declarado.
Finalmente, señaló que, en Bolivia, frente a este tema, es importante “recuperar” aspectos históricos planteados en acuerdos pasados de 1904 y de los años 90, “que parecían mostrar una salida”.
“Para Bolivia es importante una discusión naturalmente respetuosa, sólida, que en algún sentido no sólo sea simbólicamente exigente, sino que alcance materialidad en este tema. Esto puede tener muchos contenidos en su interior (…) que en ocasiones se han reducido a ‘tiene que haber presencia soberana en una costa’. “Ahora hay otros mecanismos en los que hay que trabajar desde esa perspectiva”, Agregó Aramayo respecto a la demanda histórica.
