El perito médico psiquiatra de la Defensoría Penal Pública, Nelson Pérez Terán, realizó una entrevista a Diego Hernán Valdés San Martín (41) al día siguiente este último decapitó a otro recluso en el penal de Concepción. Su conclusión fue que el sujeto padecía un “episodio psicótico paranoicoy que requirió hospitalización, estudio médico y tratamiento “lo antes posible”.
Fue un caso que conmocionó a la población carcelaria por la brutalidad del acto. Los mismos gendarmes que tuvieron que presenciar el hecho expresaron su sorpresa ante la sangrienta escena: al llegar a la celda 21, en el desbloqueo del módulo 42, vieron un cuerpo decapitado, una Biblia encima de la cama de la víctima y escritos satánicos en ella. las paredes.
En su relato al psiquiatra, Valdés, con ciertas inconsistencias en sus palabras, comentó lo que pasaba por su mente en el momento del crimen. “Con él éramos amigos, los conocimos antes, en Arica, convivimos varias veces… en cárceles. Al final hablamos del Joker, el bufón de la carta, que se podía hacer un pacto con el diablo, y temas así… estuvimos así mucho tiempo, y él estaba haciendo su cama… si, lo vi… lo vi… el Joker, en la pared… me dijo ‘mátalo’, y le dije que él también le debió haber dicho lo mismo entonces le dije que es él o es a mí.”
Según él, se trataba de un ritual como los que realizaban “los mayas”. Añadió que ahora tenía “al diablo como amigo”.
El sujeto fue aislado al instante, para luego ser trasladado al Reclusorio de Alta Seguridad de Santiago. La Defensoría Penal Públicaa cargo de su representación legal, presentó este miércoles un recurso de amparo luego de que el sujeto fuera atacado por otros reclusos en el centro penitenciario capitalino que alberga presos considerados “peligrosos”. De hecho, hoy son muchos los integrantes del Tren Aragua detenidos en Chile. La acción judicial busca cambiar urgentemente el lugar de estancia. Una de las instalaciones que parece posible es el Instituto Psiquiátrico Dr. José Horwitz Barak, donde existe un área de Gendarmería para internos con problemas psiquiátricos.
Al igual que Valdés, hay más de 100 reclusos esperando ser trasladados del penal donde están recluidos a instalaciones donde puedan recibir atención de salud mental. En una oficina de Gendarmería, a la que tuvo acceso el terceroCabe señalar que, hasta el 15 de julio, 108 reclusos Estaban esperando que los cambiaran de lugar. El desglose muestra que 40 de estas solicitudes provienen de centros penitenciarios de Santiago, 16 del Biobío y 14 de Valparaíso, siendo las regiones con más requerimientos. Asimismo, 9 de estas solicitudes son de mujeres privadas de libertad.
Quienes conocen el sistema penitenciario en relación con los presos con problemas de salud mental dicen que las solicitudes de los presos para acceder a instalaciones psiquiátricas siempre superan las 100.
En Chile sólo existe un hospital penitenciario para toda la población penitenciaria, que es de casi 50.000 personas. El resto son unidades de atención primaria de salud dentro de los centros penitenciarios, señala una minuta del Comité para la Prevención de la Tortura, que precisa que “ninguno de estos establecimientos cuenta con autorización sanitaria”. Y tienen poca -y a veces casi ninguna- dotación de personal de salud mental.
ese hospital es Instituto Psiquiátrico Horwitz, que cuenta con una Unidad de Evaluación de Procesados (UEPI). Hay 30 camas para hombres y 9 camas para mujeres. Quienes conocen este tipo de casos afirman que actualmente hay una “lista de espera” de al menos 50 personas. Asimismo, para quienes pretendan ingresar allí, requieren de una orden emitida por un tribunal. Sin embargo, el “colapso” del sistema significa que puede llevar al menos un año liberar una cuota.
Según el Comité para la Prevención de la Tortura (CPT), las personas que ya padecen trastornos mentales, como esquizofrenia, trastorno bipolar o trastorno de ansiedad, pueden experimentar “un empeoramiento de sus síntomas debido al estrés y la falta de acceso a un tratamiento adecuado”. dentro de la cárcel”.
Según esa organización, El 34,1% de los imputados mantiene alguna patología psiquiátricay en el caso de quienes se encuentran cumpliendo condena sería el 23,6%. En otras cifras de esa entidad, actualmente solo el 0,28% del presupuesto asignado a Gendarmería de Chile para 2023 está destinado a salud.
Otra opción cercana a la capital, donde se concentra el mayor número de demandas, es en la Hospital Psiquiátrico Dr. Philippe Pinel, ubicado en Putaendo, Región de Valparaíso, el cual cuenta con 20 camas para estos fines.
En total, a nivel nacional, existen 96 plazas para personas ante su evaluación forense Para determinar (o no) su inimputabilidad, señalan desde el CPT. En Chile hay un total de ocho recintos para recibir presos con problemas psiquiátricos. Estos están en Arica, Antofagasta, Santiago, Putaendo, Valparaíso, Temuco, Concepción y Punta Arenas.
El abogado de la Unidad de Defensa Especializada de la Defensoría Penal Pública, Nicolás Cisternas Vásquez, es crítico con el sistema e identifica varias falencias, como discriminación, falta de recursos, falta de capacitación, fallas de gestión, falencias legislativas.
Respecto a la discriminación, da ejemplos hipotéticos: “Si una mujer es enviada a una cárcel de hombres porque “no hay espacio” en las cárceles de mujeres, ¿la justicia la dejaría en la cárcel de hombres? Lo dudo mucho. Si un adolescente fuera enviado a una prisión para adultos, ¿lo toleraría la justicia? Imposible. Sin embargo, se tolera abiertamente que haya personas con enfermedades mentales en las cárceles, aunque deberían estar en hospitales o establecimientos especializados”.
“Hay alrededor de 100 camas para una demanda de aproximadamente el doble.. Al mismo tiempo, los centros especializados son escasos y están mal distribuidos: hay regiones y “zonas” o grupos de regiones enteras que no cuentan con instalaciones para detener a los acusados. Por ejemplo, entre Arica y Coquimbo existe un único centro de detención de imputados. Por su parte, en la Zona Sur no hay lugar para el internamiento y evaluación de imputados de Temuco hacia el sur”, agrega sobre el colapso del sistema.
Generalmente, para que se abra una plaza depende de que haya un cambio en la medida cautelar de la persona en un centro psiquiátrico, o de que el procedimiento termine con una absolución u otra salida.
Cisternas destaca que desde 2016 la Defensoría del Pueblo ha llevado a cabo varias iniciativas para atender estos casos, como instalar una línea de defensa especializada para personas pertenecientes a este grupo, invertir en capacitación, participar en la Comisión Nacional de Psiquiatría Forense, entre otras.
“Las personas con problemas graves de salud mental suelen quedar aisladas por el resto de la población penitenciaria, que no asimila plenamente su comportamiento. Son fácilmente víctimas de abusos y el sistema penitenciario no tiene un enfoque integral para responder a sus necesidades. El problema central es que en muchos casos no se les considera pacientes psiquiátricos, sino sólo delincuentes, y la única respuesta a esto es la prisión, un lugar inadecuado para abordar los problemas de salud mental”, comenta el experto a cargo del área penitenciaria del CPT. , Luis Vial.
Preguntado sobre este problema, no hubo respuesta para este artículo ni del Ministerio de Justicia ni de la Gendarmería.
