Las condiciones impuestas al nuevo proceso constituyente han reducido la incertidumbre sobre sus resultados; Entre las bases o principios ya definidos, el trabajo de la comisión de expertos y el comité de admisibilidad, el riesgo de otro delirio era ahora más limitado. Esto explica por qué muchas de las tensiones políticas que hoy atraviesan la sociedad chilena ya no tienen como cauce principal la elaboración de la nueva Carta Magna.
Atemperada por indultos y acusaciones constitucionales, la competencia se ubica nuevamente en el margen interno de cada sector, en una disputa por la hegemonía que exhibe similitudes en ambos lados del espectro. En el oficialismo, la polémica por las dos listas confirma que segmentos del “Socialismo Democrático” vieron en el triunfo del Rechazo el 4/S una posibilidad para el reequilibrio de fuerzas, tomar el control de puestos claves en el Ejecutivo e iniciar una reposicionamiento, que saca al centroizquierda de la lógica que en los últimos años lo ha sometido al Aprueba la Dignidad.
Paralelamente, por otro lado, se confirma que Republicanos y Chile Vamos profundizan sus diferencias y que la próxima elección de concejales será un momento clave para definir quién conforma la alternativa opositora; Cuáles son los términos bajo los cuales la derecha y el centro-derecha articulan una (o más de una) identidad política frente al oficialismo. Así, tanto para el gobierno como para la oposición, las elecciones del 7 de mayo serán mucho más que el hito que marcará la correlación de fuerzas en el proceso constituyente. Esto, a estas alturas y dependiendo de los saldos obligados, ya es una incidencia menor. Lo importante ahora es quién impone la hegemonía en cada sector: si las opciones más moderadas (Chile Vamos y Socialismo Democrático) o las más polarizadoras (Republicanos y Aprueba Dignidad) son las que terminan marcando los términos y el diseño político en su país. respectivos mundos.
Lo interesante es que no cabe duda de que, si prospera el nuevo proceso constituyente, el texto será fruto de una relativa correlación de fuerzas, pero el escenario político en los próximos años será muy diferente según haya una clara hegemonía de Republicanos o Chile Vamos, Socialismo Democrático o Aprueba Dignidad, en la oposición y el oficialismo respectivamente. También es inevitable que estas disputas en cada sector dificulten el desafío de los actores que están fuera de estas controversias y que buscan ocupar ese amplio margen de un centro aún huérfano. ¿Cómo se posicionarán la DC y los radicales, los amarillos y los demócratas en este panorama? ¿Tendrán la oportunidad de representar una alternativa real al predominio de los grandes ejes o serán reducidos o incluso anulados por la fuerza de sus respectivas luchas internas?
Son claves del proceso político que comenzará a dilucidarse en mayo, cuando acudan nuevamente a las urnas los votantes de un nuevo padrón sin derecho a la abstención.
Por Max Colodro, filósofo y analista político
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