Domingo por la tarde. Es imposible decir nada sobre unas elecciones que todavía están en proceso de recuento. Elijo escribir sobre el principal desafío que creo que se avecina ahora para la política. Sería una ceguera abrumadora limitar la crisis a la persona de Monsalve o del oficialismo. Si tomó la dimensión que tiene es porque expuso una incompetencia que abarca a todo el gobierno, la política en general y sus instituciones. La oposición, el parlamento y el Poder Judicial también son parte de esta crisis. La derecha, absorta en su lucha interna, no ha sido una alternativa creíble. Y el caso Audios, así como las acusaciones aprobadas contra dos ministros del Tribunal Supremo, extienden la crisis a toda la política y sus instituciones. Cualquiera que sea el resultado electoral, afrontarlo es su mayor y más apremiante desafío.
Estamos hablando de una profunda incompetencia. Fracaso en la visión del futuro; en paradigmas centrales como el orden público o el feminismo; Incapacidad para responder a las demandas ciudadanas. Mire lo que pasa con el crimen; con la salud, sus déficits hospitalarios y sus listas de espera sin precedentes; con la educación pública, su decadencia y la violencia en liceos emblemáticos; con el aumento de la informalidad laboral y las exiguas tasas de crecimiento tendencial que hacen inviables las demandas sociales. Las crisis de “Monsalve” y Audios han sido la guinda de un pastel que abarca todos los asuntos públicos.
Ha llegado el momento de decirlo. Las dos coaliciones que estructuran la política nacional no se han mostrado capaces de responder a las demandas ciudadanas que vienen desde antes del “estallido”. Llevan años sin resolverse. Para empeorar las cosas, estas últimas semanas han revelado cuestionamientos sobre su integridad y un agravamiento de las discrepancias y la desconfianza mutua que atraviesa y paraliza a ambas coaliciones.
Esto no va más allá. Necesitamos otro orden político para superar la polarización empantanada y destructiva que esto causa.
Este gobierno se está acabando. El próximo muy probablemente estará encabezado por alguien de Chile Vamos o del Socialismo Democrático. Pero gane quien gane las elecciones de 2025, su gobierno será un infierno si no se construye a partir de ahora otra forma de actuar en política. Las fuerzas que tienen más probabilidades de encabezar el próximo gobierno deberían trabajar desde hoy, no para gobernar juntas, sino para ser un partido de gobierno y oposición diferente a los de estos años. Acordar respuestas concretas a unas pocas demandas, que harán que el futuro sea exitoso y diferente al de los últimos 15 años. ¿Orden público y seguridad? ¿Salud? ¿Educación preescolar y básica pública? ¿Crecimiento y empleos decentes? ¿Otro sistema político?
Eso no se improvisa cuando un gobierno asume el poder. Es una forma de actuar que hay que trabajar desde hoy. Es la principal tarea de la política a partir de esta jornada postelectoral.
Por Óscar Guillermo Garretóneconomista
