Benoit Blanc (Daniel Craig), el investigador del sur de Estados Unidos que desciende de Auguste Dupin, Sherlock Holmes y Hercule Poirot, regresa al trabajo después de un tiempo desesperado con las cosas inocuas de la vida. Blanc no está hecho para lo trivial, sino para resolver grandes casos. Realmente grande. No es por eso que se le llama el “mejor detective del mundo”.
Cualquier personaje que se atreva a ostentar tales credenciales en la gran pantalla necesita, ante todo, carisma en la persona que lo interpreta y, en este caso, el actor inglés Daniel Craig demuestra una vez más que está por encima de la media en Hollywood. Capaz de volverse rudo con su apariencia física natural o ocupar la posición de 007 con clase durante 15 años y cinco películas, ahora interpreta por segunda vez al extravagante, dedicado y no pocas veces hilarante investigador Blanc después de Knives Out: Between Knives and Secrets ( 2019)
Las películas del género conocido como “whodunit” (¿Quién lo ha hecho?) tienen una larguísima tradición en Hollywood que a su vez tiene su precedente en la también extensa y noble vida de las novelas policíacas y los relatos, desde los de Edgar Allan Poe hasta los de Agatha. Christie. Sus tramas son deliberadamente laberínticas y si alguien tiene un buen conocimiento de la lógica puede disfrutar como un niño con un juguete nuevo cada vez que resuelve un rompecabezas. Por el contrario, si el espectador es más bien sensorial y no cree (o no es capaz de comprender) el hilo conductor de la trama, la frustración acompañará toda la experiencia.
Ahí es donde solo el encanto personal ahorra dinero en la admisión, y en Glass Onion: A Knives Out Mystery hay mucho carisma y talento para hacernos disfrutar de la película incluso si no comprendemos cada engranaje de su mecanismo. La trama de la película disponible en Netflix arranca cuando un excéntrico magnate muy en la línea de Elon Musk y llamado Miles Bron (Edward Norton) convoca a su séquito de famosos amigos y colaboradores a su isla personal en Greia. Como parte de un juego, se supone que deben resolver el “asesinato” de él después de ser testigos.
Cada personaje tiene algo de éxito por una u otra razón y se conocen desde que eran unos completos desconocidos. El que más lejos fue obviamente Bron y dispuestos a disfrutar del lujo mediterráneo llegaron la diseñadora e influencer Birdie Jay (Kate Hudson), la celebridad twitch Duke Cody (Dave Bautista), la narcisista gobernadora de Connecticut Claire Debella (Kathryn Hahn) y El científico a sueldo de Miles Bron, Lionel Toussaint (Leslie Odom Jr.).
Nadie es muy políticamente correcto, nadie huye del dinero o del placer y si no fuera por la presencia de Andi Brand (Janelle Monáe), la expareja de Bron, podría ser una junta directiva de la abyección humana. Andi, quien parece haberse peleado con su antiguo compañero por razones plausibles, rompe el molde y realmente no debería haber estado allí. Benoit Blanc tampoco. Pero eso ya es decir demasiado.
Sin desvelar más y para los que sean alérgicos a tanto personaje execrable, hay que decir que Glass Onion: A Knives Out Mystery siempre podrá redimirse cinematográficamente gracias al aura infalible de Benoit Blanc, el mejor detective del mundo.
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