Hubo un tiempo en el que “conectarse con la familia” significaba llamar al teléfono fijo o reunirse para cenar el domingo. En 2026, eso es historia antigua.
Según un nuevo estudio difundido este jueves por la firma de ciberseguridad Kaspersky, la transformación digital de los hogares en Chile es absoluta: el 99% de las personas mantiene contacto digital con sus familiares.
Sólo el 1% de los encuestados afirma no comunicarse online. Por lo demás, la vida familiar transcurre a través de una pantalla.
El informe, que radiografía el comportamiento digital en 15 países, pone números a una realidad que todos vivimos: El 92% utiliza aplicaciones de mensajería. (WhatsApp, Telegrama, Señal) como tu principal canal de cariño.
Pero no todo es sólo texto. El 53% utiliza habitualmente las videollamadas y el 65% basa su interacción en el intercambio de memes y vídeos, convirtiendo el humor de las redes sociales en el nuevo pegamento emocional entre generaciones.
El “phishing emocional” y el efecto dominó
Sin embargo, esta digitalización tiene alguna letra pequeña que preocupa a los expertos. Al trasladar la privacidad del hogar a la nube, la “superficie de ataque” se ha ampliado.
El problema no es la tecnología en sí, sino la psicología detrás de ella: la confianza.
En un entorno corporativo, uno puede desconfiar de un correo electrónico extraño. Pero en el chat familiar las defensas bajan.
Según la firma rusa Kaspersky, esto ha facilitado el aumento del “phishing emocional” y la ingeniería social. Si llega un enlace de tu hermano o una petición urgente de tu madre, el clic es casi automático.
“Cuando la comunicación familiar se concentra en plataformas digitales, los riesgos ya no son abstractos”, explica Fabiano Tricarico, director de productos de consumo de Kaspersky en las Américas.
“Los ciberdelincuentes aprovechan la confianza entre las personas para infiltrarse. En muchos casos, no buscan grandes volúmenes de datos de forma inmediata, sino acceso persistente para monitorizar conversaciones y lanzar nuevas estafas desde cuentas legítimas”, añade.
Cuentas compartidas: un riesgo invisible
Otro dato revelador del estudio es que el 67% de las familias chilenas dedican tiempo a ver películas o series a través de plataformas digitales. Esto a menudo implica compartir contraseñas para servicios de transmisión, creando un efecto dominó.
Si un miembro de la familia cae en una estafa y su dispositivo se ve comprometido, las credenciales compartidas (que a menudo se reutilizan para operaciones bancarias o correo electrónico) quedan expuestas.
Los niños y los adultos mayores son los eslabones más vulnerables de esta cadena.
¿Cómo proteger el chat familiar?

Para que el grupo familiar no se convierta en una pesadilla de seguridad, el informe aporta recomendaciones que van más allá del sentido común:
- La regla de oro– Active la verificación en dos pasos (2FA) en todo. Es la única barrera que queda si le roban la contraseña.
- Desconfianza sana: Si algún familiar te pide dinero o envía un enlace extraño y sin contexto, llámalo. La voz sigue siendo el mejor verificador de identidad.
- No recicles las llaves: Usar la misma contraseña para Netflix y el correo electrónico facilita las cosas a los atacantes. Un administrador de contraseñas es una herramienta esencial hoy en día.
El estudio se realizó en noviembre de 2025 y encuestó a 3.000 personas en países como Chile, Argentina, España y Alemania y confirmó que, para bien o para mal, la familia ahora vive en la nube.







