DIRECTOR:
Chile no puede seguir postergando las decisiones que permitan retomar el crecimiento. En este contexto, valoro las definiciones económicas presentadas por el futuro Ministro de Finanzas, que pretenden afrontar de manera realista un escenario de estancamiento prolongado, bajo crecimiento y pérdida sostenida de inversiones.
La reducción del impuesto de primera categoría, del 27% al 23% -con opción de avanzar al 20%-, junto con un crédito fiscal asociado a la contratación, constituye una clara señal en la dirección correcta. Incentivar la inversión y el empleo formal no es un beneficio sectorial, es una condición básica para reactivar la economía, reducir la informalidad y recuperar oportunidades laborales, especialmente para quienes actualmente están fuera del mercado.
Asimismo, el uso de herramientas de inteligencia artificial resulta especialmente relevante para afrontar los obstáculos regulatorios que hoy frenan los proyectos, encarecen las decisiones de inversión y generan incertidumbre incompatible con cualquier estrategia de crecimiento. Modernizar la gestión pública, ordenar las observaciones y reducir los tiempos de tramitación no debilita la regulación, la hace más eficaz y creíble.
En la misma línea, desbloquear proyectos de inversión que ya completaron su evaluación ambiental y que permanecen atrapados en instancias administrativas es una urgencia económica. Mantener miles de millones de dólares retenidos por la inacción o una burocracia excesiva tiene un costo real para el empleo, el crecimiento y los ingresos fiscales.
Finalmente, es positivo que estas medidas se enmarquen en un ajuste fiscal responsable y que exista la voluntad de implementarlas en los primeros meses, con amplios acuerdos en el Congreso. La economía necesita certezas, reglas claras y decisiones oportunas. Sin crecimiento no hay política social sostenible ni cohesión a largo plazo.
El desafío es pasar rápidamente del diagnóstico a la ejecución.
María Teresa Vial
Presidente Cámara de Comercio de Santiago AG







