Cuando hablamos de la crisis hídrica en Chile, el foco suele centrarse en la sequía, la disminución de las precipitaciones o la necesidad de construir más infraestructura. Sin embargo, hay un problema menos visible, pero igualmente decisivo para el futuro hídrico del país: la fragmentación de la información. No sabemos con suficiente claridad qué le está pasando realmente al agua. Y ese desconocimiento no es menor. Probablemente sea uno de los principales obstáculos para afrontar la crisis.
La gestión del agua depende, en gran medida, de la calidad de la información disponible. Saber cuánta agua existe en una cuenca, cuánta se extrae, cómo evolucionan los caudales o qué sucede con los acuíferos es fundamental para tomar decisiones informadas.
Hoy en Chile existe una enorme cantidad de datos sobre el agua, pero están fragmentados en múltiples instituciones, plataformas y sistemas que no dialogan entre sí. En la práctica, estamos gestionando uno de los recursos más críticos del país sin una visión completa de lo que está sucediendo. Sin contenidos integrados, la gestión del agua avanza a ciegas. Este no es sólo un problema técnico: impacta directamente en cómo se distribuye el agua entre sus diferentes usos.
Este diagnóstico ha sido señalado por diferentes expertos. En el marco del Proyecto Chile 2050, por ejemplo, se identificó como una de las principales brechas la ausencia de un sistema unificado de información sobre el agua, capaz de integrar, estandarizar y hacer públicos los datos del ciclo del agua, facilitando decisiones basadas en evidencia.
El problema se vuelve aún más evidente si consideramos que, en los últimos años, Chile ha logrado avances significativos en la generación de datos. Desde la reforma al Código de Aguas de 2018 y nuevas regulaciones de la Dirección General de Aguas, ahora se cuenta con información sobre extracciones reales de aguas superficiales y subterráneas en gran parte del país. La implementación de esta normativa se inició en 2020 en las primeras regiones del país y se ha ido extendiendo progresivamente al resto del territorio.
Este proceso ha generado, por primera vez en Chile, una base de datos sistemática sobre extracciones reales de aguas superficiales y subterráneas. Hoy sabemos cuánta agua se extrae realmente. Sin embargo, se trata de información relativamente reciente y aún poco explorada. Durante años, estos datos han estado disponibles sólo en formatos técnicos, lo que dificulta su uso para análisis más amplios o toma de decisiones territoriales.
Aquí es donde surge una oportunidad concreta. Actualmente, el Centro de Tecnologías y Gestión de Eficiencia Hídrica de DuocUC, en conjunto con la Dirección General de Agua, están desarrollando un visor público de extracciones que permitirá acceder a datos georeferenciados y comprender mejor lo que sucede en cada cuenca. No se trata sólo de tecnología, sino de traducir datos complejos en información comprensible.
Como ejemplo está el caso de las extracciones de aguas subterráneas y el nivel del acuífero, como ocurre en el acuífero de Santiago Central. De hecho, ya es posible observar efectos concretos: los datos de ese acuífero en el período 2020-2026 muestran que las mayores precipitaciones de los últimos años permitieron un aumento de alrededor del 36% en las extracciones de aguas subterráneas, mientras que los niveles de los acuíferos también aumentaron.
Esto puede tener impactos relevantes: desde mejorar la supervisión y detectar anomalías, hasta apoyar la toma de decisiones por parte de las autoridades, las organizaciones de usuarios y las comunidades. También puede ayudar a reducir los conflictos al poner a disposición datos transparentes y verificables.
En un contexto de cambio climático, mayor demanda y presión sobre los ecosistemas, Chile no puede seguir gestionando el agua con información fragmentada. El desafío ya no es sólo el agua. Es informativo.
Sin datos integrados, accesibles y comprensibles, cualquier política pública corre el riesgo de quedarse corta. Por tanto, avanzar hacia sistemas de información unificados no es un complemento: es una condición básica para una gestión moderna, transparente y eficaz.
Cerrar este “déficit invisible” es probablemente uno de los pasos más urgentes si realmente queremos enfrentar la crisis del agua en Chile.
Por Óscar Cristi, Director del Centro de Eficiencia Hídrica Duoc UC, y Ex Director General de Agua







