Estos días buena parte del mundo de la política y la economía latinoamericana tiene sus ojos puestos en Argentina, tras el primer aniversario del gobierno de Javier Milei. Había muchas expectativas por todo lo que prometió durante la campaña, su poca experiencia política y el estado de las finanzas del país vecino.
En términos de gestión económica, los expertos suelen dar una buena valoración.
En su primer mes en el poder en Argentina, y luego de una devaluación monetaria en sus primeros días de mandato, la inflación se disparó tanto en diciembre de 2023 como en enero de este año. Sin embargo, luego comenzó una etapa de desaceleración, y en el último dato publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos estaba por debajo del 3%. Fue el nivel más bajo en tres años.
El PIB ha estado cayendo desde el año pasado. Ha ido cayendo en los últimos trimestres, aunque ha mostrado una ligera recuperación en los últimos meses. En septiembre hubo una caída del 3,3%, inferior al 3,7% del mes anterior.
Pero las expectativas son mucho mejores para 2025 y algunos expertos creen que el PIB podría crecer hasta un 4%. En medio de una mejora en materia fiscal, el FMI fue más allá y proyectó un PIB de hasta 5%, lo que podría liderar el crecimiento económico de la región.
El riesgo país, en paralelo, viene cayendo al punto de alcanzar su nivel más bajo desde abril de 2019.
Las zonas más oscuras de su gestión están vinculadas a las instituciones presidenciales. Analistas como Joaquín Morales Solá advierten sobre el estilo confrontativo de Milei y sus ataques a sus rivales políticos, la prensa, entre otros.
“Milei es un economista que no tiene una noción clara de la división de poderes, del respeto a las formas de democracia, que a veces son la base del sistema democrático”, afirma Morales.
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