A las ocho de la mañana el bosque todavía está húmedo. Hay bicicletas apoyadas en los árboles, zapatillas embarradas y corredores estirándose en silencio. No es un comienzo cualquiera. En el Reserva Biológica Huilo Huilocada competidor que se ajusta el casco o se ata los zapatos está entrando en un territorio que no suele estar lleno de deportistas y que, por diseño, no quiere estar tan masificado.
Ese equilibrio, entre exhibir la naturaleza y protegerla, es la base del Huilo Huilo Experiencia al aire libreun evento que este sábado cerró su quinta edición y que se posiciona como algo más que una carrera. es un fuente de financiación educativa y uno herramienta de vinculación comunitaria en uno de los ecosistemas más sensibles del sur de Chile.
Durante tres días, cerca de mil participantes compitieron en cross country, enduro y trail running, recorriendo senderos técnicos, zonas forestales cerradas y circuitos que atraviesan parte de la reserva. Es una cifra elevada, pero deliberadamente contenida. La organización decidió no dejarlo crecer más.
“No vamos a tener más de mil corredores. Uno porque es una prueba muy compleja y el segundo motivo es la carga ecológica. “Esto es una reserva y empezar a sumar más gente no es razonable”explica Juan Pablo Leríadirector de la Fundación Huilo Huilo y uno de los principales impulsores del proyecto.
El motivo no es sólo operativo. Parte de los recorridos pasa por sectores activos de conservación, donde la fundación desarrolla proyectos como el Centro de Conservación del Huemul Sur. “Hay días que caminamos por la parte sur de la reserva, donde tenemos huemules, guanacos libres. Poner más corredores ahí es peligroso”, agrega.
No se queda en la meta
A diferencia de otros eventos deportivos, la Outdoor Experience no se queda sin tiempo. El 100% de las inscripciones financian la Escuela de Montaña Líderes del Bosqueun programa educativo de la Fundación Huilo Huilo que trabaja durante todo el año con niños y jóvenes de Neltume y Puerto Fuy.
“Para nosotros es mucho más que una competición. “Todos los fondos recaudados van directamente a promocionar la escuela de montaña”explica carolina hernandezdirector comunitario de la fundación. “Esto se traduce en equipamiento, infraestructura, instructores y talleres acordes al nivel que tiene hoy la carrera”, añade.
El impacto es concreto. Hoy el proyecto llega a cerca de 500 niños y niñas, con talleres deportivos y culturales totalmente gratuitos. La bicicleta de montaña, el enduro, el trail running, el kayak, el esquí y los deportes de nieve conviven con la música, el ballet, el teatro, la pintura y la guitarra.
“Empezamos pensando en 20 niños haciendo mountain bike y hoy somos más de 500, en muchas disciplinas. Es un proyecto que creció espontáneamente”recuerda Leria, quien comenzó a colaborar en la estructuración del programa hace siete años.
Rodolfo Menichettidirector ejecutivo de la fundación, pone las cifras en perspectiva. “Gracias a la Experiencia Outdoor pasamos de dos programas estables a tener hoy 16. De trabajar con unos 40 niños, a casi 500”da a conocer.
El deporte como excusa
El objetivo del proyecto no es ni la competencia temprana ni el alto rendimiento. La lógica es formativa. “Buscamos brindar herramientas socioemocionales y fortalecer capacidades técnicas a través del deporte y la cultura al aire libre. Hay habilidades que no siempre están en el currículum tradicional y que aquí se desarrollan de forma muy natural”dice Hernández.
Menichetti lo explica desde la conservación: “Un niño que esquía entiende que la nieve y el glaciar se protegen mutuamente. Un niño que practica kayak entiende que el agua no se ensucia. “Un niño que anda en bicicleta valora el bosque”.
La fundación trabaja bajo una premisa clara. La conservación no se logra aislando, sino vinculando. “Si dejamos los lugares cerrados, se degradan. La única manera de cuidarlos es que la gente se comprometa con ellos”, sostiene.
Competir con significado
En el deporte el nivel es alto. En campo traviesa, Patricio Farías Obtuvo el primer puesto masculino después de tres días exigentes. “El hecho de que sean tres días hace que el reto sea mayor. No te puedes matar el primer día, son circuitos duros y técnicos”, comentó tras su victoria. “Es increíble el apoyo a la fundación, yo también vengo por esa causa”, añadió.
En la categoría femenina, catalina salata volvió a prevalecer. “Esta es la segunda vez que compito aquí. Los circuitos son muy buenos. Es muy rico tener la oportunidad de venir a esta carrera”, afirmó.
El enduro tuvo como ganador Pedro Errázurizquien destacó el ambiente: “El ambiente estaba al máximo. El calor no pegaba tanto en el bosque”.
El trail running era una de las disciplinas más masivas. En los 30 kilómetros, Daniel Vásquez ganó la general masculina (2:50:52), mientras que María José Saavedra ganó en mujeres (3:18:54). “La carrera fue muy buena. Estoy muy contento con el resultado”, dijo.
En los 15K, Víctor Maldonado experiencia combinada y motivación solidaria. “Me motivó la idea de cooperar, porque sé que es para recaudar fondos para los niños. Es una linda oportunidad para colaborar”, comentó. En los 7K, Alonso Hevia Valoró el acceso a un evento de este nivel: “Todo estaba bien señalizado. No me resultó tan difícil”.
La comunidad dentro de la carrera.
La Experiencia al Aire Libre también moviliza a quienes viven y trabajan en la reserva. Nelly Lealun trabajador del hotel Nothofagus, compitió por primera vez. “Es maravilloso recibir tanta gente. Normalmente pedaleo solo todo el año, así que ver esto me enorgullece”comenta. “Es bonito ver cómo los jóvenes del sector se desarrollan a través del deporte”.
Desde la administración del destino, la carrera se encuadra en una estrategia más amplia. “Esto está totalmente alineado con nuestros pilares: conservación, turismo sustentable e integración comunitaria”explica Paulina SteffenResponsable de actividades al aire libre y destino de la reserva.
“Hemos pasado de 200 a casi mil participantes en cinco años, preparando rutas y servicios para que la experiencia sea mejor y significativa”añade.
Crecer sin desbordar
El desafío de ahora en adelante no es aumentar el número de corredores. Es sostener el modelo. Mantener el estándar deportivo, proteger el medio ambiente y conseguir que la carrera siga financiando un proyecto educativo que hoy permite a cientos de niños acceder a experiencias que, en otro contexto, serían inaccesibles.
“Queremos que la gente venga a competir, pero sobre todo a vivir una experiencia”, resume Leria. En Huilo Huilo correr, pedalear o escalar no es sólo un deporte: es una forma concreta de financiar la educación, fortalecer la comunidad. Justificar que el bosque sigue vivo y habitado.
