Sostenibilidad Ya no es un lujo teórico ni una aspiración lejanasino una urgencia concreta que desafía los sistemas agroalimentarios, los ecosistemas y las comunidades humanas. Sin embargo, este concepto, aunque ampliamente discutido a nivel global, A menudo no refleja plenamente los desafíos territoriales, sanitarios y ecológicos propios de las regiones del sur.como el de Chile. Desde un país megadiverso, con sistemas productivos fragmentados, ruralidad en transformación y amenazas como la crisis hídrica o la pérdida de biodiversidad, urge construir enfoques propios y contextualizados.
Ese es el espíritu que anima hoy el debate académico en torno a la sostenibilidad agrícola y veterinaria. Esta es una visión integrada que reconoce que la salud del sueloLa productividad agrícola, la salud animal y el bienestar humano están profundamente conectados. Esta mirada se despliega en tres planos complementarios.
Primero, repensar los sistemas agrícolas sostenibles desde una perspectiva agroecológica, considerando la eficiencia hídrica, la adaptación al cambio climático y la justicia social en contextos rurales. Segundo, suponer que los animales domésticos, salvajes y humanos comparten una misma salud, abordar cuestiones como la resistencia a los antimicrobianos, las zoonosis emergentes y el bienestar animal desde un enfoque integral de salud pública y veterinaria. Y tercero, Valorar la biodiversidad en su papel funcional de apoyo a los servicios ecosistémicos.fundamental para la producción, la nutrición y la resiliencia territorial.
Desde la academia tenemos que aportar no sólo con evidencia, sino también con nuevas preguntas. ¿Cómo diseñar políticas de salud pública que consideren simultáneamente el microbioma del suelo, las prácticas agrícolas y la salud comunitaria? ¿Cómo podemos asegurar que las soluciones basadas en la naturaleza no se queden sólo en publicaciones científicas, sino que se traduzcan en transformaciones concretas en los territorios?
Pensar la sostenibilidad agrícola y veterinaria desde Chile no es sólo un desafío técnico. Es un compromiso ético, interdisciplinar y situado. Un campo fértil donde las ciencias veterinarias, agrícolas, ecológicas y sociales puedan dialogar con equidad y creatividad. Y, tal vez, donde podamos imaginar futuros más justos y resilientes.
*Director Doctoral en Sostenibilidad Agrícola y Veterinaria, Universidad de Las Américas







