Un nuevo capítulo marca un giro en la lucha por el control de Cementos Bío Bío (CBB): la estadounidense Mississippi Lime Company (MLC) y el grupo controlador de la empresa ligada a la familia Briones decidieron poner fin a las negociaciones para una posible compra de acciones de La cementera chilena.
Los directivos del BCB revelaron esta información a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), con el objetivo de que los accionistas y el mercado en general cuenten con todos los antecedentes relevantes a la hora de tomar decisiones de inversión.
Este anuncio se produce en medio de una intensa disputa entre la empresa estadounidense y Yura, cementera peruana vinculada al Grupo Gloria, ambas con el objetivo de hacerse con el control de la firma chilena. Así, el fin de las negociaciones entre MLC y CBB deja a Yura como el único contendiente activo en esta pelea.

las dos ofertas
El 13 de noviembre comenzó la batalla por el control de Cementos Bío Bío, cuando Yura lanzó una oferta pública de adquisición (OPA) sin la aprobación de los controladores, para aumentar su participación al 40% en la cementera chilena.
En ese momento, el precio ofrecido por Yura era de 1.092 dólares por acción; lo que representó una prima del 58,6% sobre el valor de mercado. Así, la empresa peruana valoró al CBB en US$ 250 millones.
Aunque a los ojos de los directivos la oferta inicial lanzada por Yura era atractiva, quedó eclipsada cuando se anunció la propuesta no vinculante recibida por el grupo controlador de MLC.
En concreto, la compañía estadounidense presentó una oferta con el objetivo de evaluar la formulación de una opa sobre las acciones de CBB; que sería declarado exitoso si se vendiera al menos el 67% de dichos artículos.
El precio por acción ofrecido por el MLC fue de $1.456 (US$1,5); lo que representa una prima de más del 100% sobre el valor de mercado, valorando la empresa en US$ 400 millones. Así, la oferta de MLC logró superar con creces la propuesta inicial de Yura.
La oferta de MLC no sólo era financieramente superior, sino que también atrajo el interés del grupo controlador de CBB.
Ante este escenario, Yura se vio obligada a realizar una modificación clave en su oferta, para poder volver a atraer la atención de los accionistas.
La firma peruana anunció que el precio por acción de la propuesta aumentó de $1.092 a $1.450, igualando la propuesta de la empresa norteamericana.
La oferta de Yura ante los ojos del CBB
Aunque la alta dirección ha guardado silencio, los directivos de la cementera tuvieron que dar su opinión sobre la opa lanzada por Yura.
En carta enviada a los accionistas, los siete directores del CBB – Felipe Vial Claro, Eduardo Novoa, Ignacio Pérez, Christian Sturms, Katia Trusich, Alfonso Rozas y Boris Garafulic – entregaron su diagnóstico respecto de la oferta inicial presentada, donde enfatizaron que era una propuesta atractiva. Sin embargo, detallaron que lo puesto sobre la mesa por MLC fue más llamativo.
Dejando de lado el análisis económico, la junta también destacó que esta adquisición podría tener ciertas deficiencias. Por ejemplo, indicó que si Yura aumenta su participación, la liquidez del mercado de acciones del CBB podría verse reducida, y se afectaría el valor futuro de los papeles que retiene cada accionista.
Asimismo, señalaron que el aumento de la participación de Yura afectaría el desempeño competitivo de la cementera, lo que tendría un impacto directo en sus planes de desarrollo y, en última instancia, en el valor de sus acciones.
Según personas familiarizadas con las negociaciones, el grupo controlador CBB se mostró entusiasmado con la oferta de MLC e incluso mostró interés en ceder el control a la empresa estadounidense. Pero ahora, sin la propuesta del estadounidense sobre la mesa, el grupo de control tendrá que decidir si entrega el testigo a Yura o continúa al frente del CBB.







