Módulo 88. Eran alrededor de las 11:00 horas del 21 de junio, día feriado, cuando el juez Fernando Guzmán tocó a la puerta del Centro de Detención Preventiva Santiago 1. Lo acompañaba un funcionario del Primer Juzgado de Garantía de Santiago. Los gendarmes expresaron sorpresa, ya que no estaba en la agenda la audiencia de ninguna autoridad, excepto la de un magistrado.
– Soy el juez de garantía Fernando Guzmán y voy a realizar una visita extraordinaria para inspeccionar directamente las condiciones carcelarias que existen en este establecimiento ante las graves denuncias que han llegado a nuestro juzgado.
Así lo recuerdan por dentro Santiago 1 que el magistrado compareció ese día. Los custodios no tuvieron más remedio que abrir la puerta y escoltarlo a las habitaciones. Horas antes, el juez Guzmán había recibido una medida cautelar presentada por un reo que presentaba golpes en el cuerpo, una fractura y hasta señales de haberse quemado los genitales mediante el uso de corriente. El acusado afirmó que un grupo de reclusos extranjeros organizados en banda lo extorsionaba y amenazaba con matarlo si su familia no entregaba sumas que oscilaban entre $30.000 y $50.000 diarios. Les envían videos por WhatsApp para mostrarles las palizas. Tras verificar los antecedentes, el magistrado decidió acudir al día siguiente sin previo aviso al penal. Y asi fue.
Luego de indagar, el titular del Primer Juzgado de Garantía de Santiago pudo constatar que había varias denuncias por situaciones graves que se darían en el módulo 88 de Santiago 1. Fue allí donde, según declaraciones en juicio, el juez dirigió su primera Pasos luego de ingresar formalmente a destiempo al recinto. Una de las cosas que más le llamó la atención -y que dejó constancia en un acta- fue que mientras caminaba por el penal -el que alberga a los imputados en prisión preventiva, es decir, a las personas que aún no han sido sentenciadas- estaba el hacinamiento descontrolado. Cuatro reclusos deben compartir una cama. Junto a esto, también advirtió sobre las deplorables condiciones de salud.
Una vez que logró llegar al “famoso” módulo 88 se sorprendió in fraganti a un grupo de aproximadamente 10 reclusos que en ese momento desnudaban a un imputado en un sector cercano al baño. “¡Rescátalo, rescátalo!” El magistrado ordenó de inmediato a los gendarmes que lo acompañaban. En ese momento los internos pasaron por encima del agredido y en presencia del juez lo amenazaron de muerte si abría la boca. Como era de esperar, ese reo al momento de ser entrevistado por Guzmán se mantuvo en silencio.
La tortura, como ha quedado probado, se centraría en módulos acusados sin registros. Es decir, quienes delinquen por primera vez y se dicte en su contra la medida cautelar de prisión preventiva. Estos, según la segregación realizada por Gendarmería, se encuentran ubicados en módulos 33 al 38 y en el “famoso” 88. En estos lugares hay una población de unos El 60% de los imputados extranjeros. ¿Cuál es la razón para esto? En el Poder Judicial explican que los jueces de garantía y la autoridad penitenciaria cuando ingresa una persona que no reside en Chile, No tienen forma de saber si tienen antecedentes penales para poder clasificarlos según su peligrosidad, por lo que están siendo derivados a las celdas de primera vez.
Tras aceptar el amparo y realizar la visita sorpresiva a Santiago 1, el magistrado elaboró un acta que envió a la fiscal judicial de la Corte Suprema, Lya Cabello, y también, como denuncia, a la fiscal regional Centro Norte. Xavier Armendáriz quien abrió una investigación penal para esclarecer estos hechos, señalando especialmente a si hay complicidad por parte de personal de Gendarmería para realizar estas torturas que terminan en extorsión para los imputados y sus familiares.
Uno de los internos entrevistados por el juez Guzmán, quien se encuentra en prisión preventiva desde el 13 de junio, rindió su testimonio apoyado por su abogado defensor. Inicialmente, dijo, estaba en el módulo 14 por donde deben pasar todos los imputados al ingresar, ya que allí se realiza la cuarentena para evitar el ingreso de contagiados por el Covid-19 que pudiera generar un brote en la población. penal. En ese lugar habría dormido en una estera con otras dos personas, los baños estaban tapados y de ellos se expulsaba mal olor. Luego de esto, fue trasladado a la módulo 34 en el que empezó a vivir “un infierno”. Allí se encontró, según el titular del Primer Juzgado de Garantía de Santiago, con muchos extranjeros, de diez a 15 dominicanos y colombianos. quien lo habría agredido y obligado a entrar a la zona de duchas. El lugar, como luego confirmó Guzmán, es elegido por las pandillas ya que las tomas de las cámaras de seguridad tienen un punto ciego allí. A pesar de todo, logró escapar.
Una vez sorteado el módulo 34, dijo ese interno, fue trasladado por los gendarmes a lo que sería según él una celda de castigo: módulo 88. Allí fue nuevamente amenazado de muerte, pero esta vez para chilenos. Lo golpearon, lo desnudaron y le tomaron fotografías, exigiéndole los teléfonos de sus familiares. Grabaron audios de él suplicando ayuda y exigieron que les pagaran diariamente para mantenerlo con vida. La denuncia habría ganado más credibilidad cuando este interno le envió al juez Guzmán los recibos de los depósitos.
Santiago 1 es una prisión de concesión. Fue creada y pensada como una prisión modelo, principalmente porque muchas veces allí caen personas que luego son declaradas inocentes. Es decir, nunca debieron pasar un día detenidos. Después de 15 años de funcionamiento, los jueces dicen que lo han visitado, poco le falta para parecerse a la cárcel más antigua de Chile: la ex Penitenciaría. Las condiciones sanitarias son precarias, los espacios para pernoctar son limitados y existe un hacinamiento que impide que se respeten los más mínimos derechos de quienes ingresan a cumplir prisión preventiva, lo que no es una fraseSolo una medida de precaución.
En el expediente de Guzmán, el magistrado pudo dar fe de este escenario y también que no hay planificación por parte de Gendarmería segregación de esta población carcelaria. Cuando un imputado ingresa a un módulo, no se le asigna un dormitorio, es él quien debe buscar una cama para dormir por su cuenta, la cual -por el hacinamiento- no es posible encontrar. Las literas son compartidas por hasta cuatro personas. Las cámaras de vigilancia solo miran el patio y los espacios comunes, pero no se registra nada de los dormitorios y las duchas. En cuanto al número de gendarmes por preso, uno de los guardias entrevistados le dijo al magistrado que se le asignó la vigilancia de 84 imputados y que en ese momento de su visita tenia que controlar 226 personas privadas de libertadEl 60% de ellos extranjeros.
Todos los antecedentes de la visita sorpresa de Guzmán en la que se descubrieron bandas del crimen organizado ya están en los registros de las autoridades. Incluso del Ministerio de Justicia, que en los próximos días deberá reportar una grave denuncia que podría replicarse en otros centros penitenciarios del país y que requiere una intervención urgente, según dicen desde los más altos niveles del Poder Judicial. A esto se suma la falta de coordinación con autoridades de otros países del cono sur que puedan brindar información penitenciaria de aquellos extranjeros que hoy delinquen en el territorio nacional y que están ocupando lugares en las cárceles del país.
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