Mensajes, videos, audios. Todo esto fue clave para que la Fiscalía Regional de La Araucanía reconstruyera uno de los casos que más impacto generó en la opinión pública: la violación y abuso sexual de Antonia Barra, una joven de 20 años, quien en octubre de 2019 se suicidó. por lo ocurrido. Su historia, grabada en una serie de audios de WhatsApp a sus amigos, y también a su expareja, apuntaba directamente a Martín Pradenas (30).
La importancia de la prueba recopilada en la investigación, y luego expuesta en el juicio, fue trascendental para la decisión que comunicó el sábado el Tribunal Oral en lo Penal de Temuco, que resolvió que Pradenas era culpable de cinco delitos de abuso sexual -cometidos contra otras jóvenes-. – y dos de violación (uno de ellos contra Barra). En la lectura del veredicto, el juez Leonel Torres Labbé -encargada de leer y redactar la sentencia- advirtió que la versión de Antonia Barra “trascendió su existencia física”, en relación a los audios que le envió a su amiga Consuelo Uribe ya que estos “constituían material probatorio” para dar el veredicto.
Esto último fue trascendental para el fiscal Miguel Rojas, quien estuvo a cargo de las investigaciones por más de dos años. En entrevista con Terceroel perseguidor advierte que “independientemente de que Antonia, lamentablemente, no estaba con nosotros, sí contamos con la narración de los hechos por parte de ella, porque recopilamos una serie de elementos audiovisuales que dan cuenta de eso”.
¿Cómo fue el proceso de recolección de la información ya qué conclusión llevó?
Cuando ya recibimos la denuncia del hecho que afectó a Antonia y, posteriormente, los demás hechos que afectaron a otras víctimas, inmediatamente comenzamos a recopilar pruebas, y ahí quiero destacar el trabajo del sitio del hecho del suicidio de Antonia, el 13 de octubre de 2019, cuando ya tuvimos una conversación vía mensaje de texto donde ella dio cuenta de lo ocurrido en septiembre en Pucón. A partir de ahí, ya teníamos una narración de los hechos y, con el paso de los días, recopilamos otra información, a partir de testigos y registros de conversaciones de WhatsApp. También fueron muy importantes las cámaras que se encontraban en las afueras de los diferentes locales comerciales por lo que sucedía cuando las llevaban de la discoteca a la cabaña donde ocurrieron los hechos.
¿Qué tipo de audios y videos lograste encontrar?
Comenzamos con esta conversación entre Antonia y su expareja, en la que ella dio cuenta de los hechos y ese mismo día se despidió de él y su familia. Ese mismo día le pide ayuda a uno de sus amigos, también tenemos ese registro; otra conversación con su expareja, donde culpa directamente a Martín Pradenas como autor del crimen. Esa es una conversación de audio que dura unos 5 minutos. Además, complementamos la cámara que estaba afuera de un supermercado con la cámara de seguridad del Juzgado de Garantía de Pucón, que era uno de los edificios contiguos a la cabaña, lo que da cuenta del andar tambaleante de Antonia, lo que nos permitió -en términos visuales- poder observar estos indicios de embriaguez en los que se encontraba.
¿Cómo llegaron a la conclusión de que el celular de Pradenas no había sido destruido, como señaló su madre?
Junto a la Policía de Investigaciones (PDI) se analizó el tráfico de llamadas y las antenas IMEI, lo que arrojó que el teléfono de Pradenas seguía funcionando en 2021, a pesar de que en su declaración indicó que su madre se había estropeado, lo que fue ratificado por su madre en ese momento. Luego de los trabajos de análisis logramos encontrar el celular, el cual estaba en manos de una persona que no tenía ningún vínculo con la familia Pradenas, no obteniendo nada relevante en dicho aparato, explicado también por el paso del tiempo. Cabe señalar que nuestra legislación no sanciona el ocultamiento de familiares.
¿Encontraste archivos borrados intencionalmente en ese teléfono?
Eso no se pudo determinar, a diferencia de los otros aparatos electrónicos que fueron incautados en su momento, como una computadora y un teléfono que entregó el condenado, donde encontramos más de 15.000 archivos borrados de la computadora y del otro celular de Martín. Pradenas, así como imágenes pornográficas.
¿Imágenes vinculadas a los casos de abuso y violación por los que fue condenado?
Así es, principalmente en el hecho número 5 (N. de la R: el 24 de noviembre de 2018 se produjo el primer delito de violación, día en el que habría agredido sexualmente a FVMO, de 20 años, aprovechando su estado de ebriedad) que contabilizó por un patrón de comportamiento de los condenados.
¿Por ejemplo?
Fotografías en las que aparecía exhibiendo un anillo con unas características bastante singulares y posteriormente ese mismo anillo aparecía con ropa interior femenina, cosificando a la mujer y exhibiéndola como un trofeo.
Analicé los audios de Antonia, lo que escribió esos días y lo que le dijo a sus allegados: ¿qué sentimiento tienes sobre cómo viviste esos días?
Mi impresión y la del equipo de investigación es que Antonia vivió con mucha culpa y mucha vergüenza por lo que le hicieron. El hecho que ella vivió fue una experiencia totalmente traumática, un quiebre vital en su vida, entonces yo podría describirlo como una experiencia desestabilizadora, ese podría ser su concepto. Según lo que pudimos reconstruir, Antonia era una chica bastante reservada, que trataba de no causar problemas y, en ese sentido, con la experiencia que vivió y los sentimientos que se juntaron, llevaron al desenlace desafortunado de su vida. .
La Fiscalía trabajó con un equipo de la PDI para reconstruir cada uno de los casos que se le imputan. A partir de eso, además, pudieron configurar el patrón de comportamiento de Prádenas.
¿Qué puede concluir sobre Prádenas, con base en los informes psicológicos que se le hicieron?
No se realizó ningún análisis psicológico.
¿Por qué?
Queríamos hacerlo, se lo propusimos a la defensa, pero se opusieron. Lo mismo ocurrió con el imputado, quien señaló que no estaba dispuesto a realizar una entrevista con los peritos a quienes les entregamos este trabajo. Lo que sí obtuvimos fue un análisis de vinculación de casos que se realizó a través del departamento de Criminología de la PDI, en Santiago, donde al analizar los casos, detectamos un patrón que evolucionó en el tiempo, que comenzó con abusos y terminó en violación.
¿En qué se traduce esa “evolución” que indicas?
Siempre se trató de conductas en las que se aprovechó una situación de vulnerabilidad de las víctimas, dentro de los tres primeros casos, entre 2010 y 2013, se trató de ataques en los que el imputado se sentía seguro, donde nadie lo veía, a través de la fuerza. , y aprovechando que estaban paralíticos, cometió estos crímenes. A esto se suma la inexperiencia sexual de las víctimas -de la que también se aprovecharon-, por ejemplo, en el primer incidente, la víctima tenía 16 años y Pradenas 20; en realidad dos, lo mismo, y en realidad tres, la víctima tenía 13 años y el imputado 20. Allí, además, no sólo aprovechó la fuerza, tirándolos sobre la cama, sino que también aprovechó la parálisis de las víctimas para llevar a cabo la conducta del delito de abuso sexual.
Desde la defensa se utilizó el estado de embriaguez de las víctimas…
Sí, en su caso estaban bajo los efectos del alcohol, pero, sin perjuicio de ello, y eso también es lo relevante en este caso: haber consumido alcohol no implicaba consentimiento previo.
Es ahí donde, la actora del caso, hace una valoración de que es posible fallar en la perspectiva de género.
Sí de todos modos. Mi conclusión del veredicto que escuchamos ayer es que los organismos estatales estuvieron a la altura en este pase. No sólo la fiscalía, sino también la PDI y el Servicio Médico Legal (SML), y otros organismos. Aquí no solo se asumió una posición desde el punto de vista jurídico, sino también la asunción y comprensión de la perspectiva de género como insumo para liberarnos de estereotipos y superar ese imaginario colectivo de cómo son estos delitos y cómo deben comportarse las víctimas. . En el ámbito penal siempre ha estado mal visto que ante un acercamiento de carácter sexual la víctima no haga nada, diciendo “¿cómo pasó esto y no hiciste nada?”. En este caso, la víctima fue sacada de foco y se inició una investigación y sanción, es la conducta que se le imputa a Martín Pradenas.
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