El investigador del Centro de Estudios Públicos (CEP), Gabriel Ugarte, es uno de los técnicos que sigue de cerca el debate de la reforma previsional en el Congreso.
En el marco del debate sobre la reforma, trabajó junto a Paula Benavides -representante de la mesa técnica del oficialismo- y el expresidente del Banco Central, Rodrigo Vergara, en el informe sobre tasas de reemplazo encargado por el Gobierno. llevado a cabo de manera conjunta. con la Superintendencia de Pensiones y la Dirección de Presupuesto (Dipres).
El documento determinó que las tasas de reemplazo entre los quintiles de ingresos más bajos superan incluso el 100% gracias al PGU.
“Cada punto de aportación que no hacemos en un año es un 0,3% menos de ahorro. Y por cada año de retraso, habrá pensiones más bajas en el futuro y mayores presiones fiscales”.
Asimismo, destacó una situación que preocupa a los técnicos: los futuros pensionistas se enfrentarán a una situación aún más compleja, entre otras razones, por una mayor esperanza de vida y menores retornos de los fondos que los vistos en el pasado.
En entrevista con el DF, Ugarte analizó el informe de la mesa técnica, evaluó las propuestas que están sobre la mesa y repasó las alternativas que existen para llegar a un acuerdo que permita avanzar con responsabilidad fiscal.
El economista destacó la importancia de llegar a un acuerdo. “Cada punto de aportación que no hacemos en un año es un 0,3% menos de ahorro. Y por cada año de retraso, habrá pensiones más bajas en el futuro y mayores presiones fiscales”, advirtió.
– ¿Cómo analiza el informe del panel técnico?
-Es un gran aporte, ya que esta reforma empezó sin un diagnóstico acordado. El trabajo técnico ha puesto de relieve que cualquier mejora de las pensiones actuales no puede hacerse a expensas de las del futuro.
– ¿Se cerraron más flancos o se abrieron otros nuevos?
– La discusión fue limitada. Era importante saber cuánto cuestan los beneficios. Por supuesto, me llama la atención que una contribución o un préstamo reembolsable se dé por sentado cuando todavía es un tema abierto.
– ¿Qué opinas de la discusión sobre el umbral de años de aportes para el beneficio de UF 0,1?
– Fomentar la formalización es uno de los principales desafíos y recompensar años de aportes es el camino correcto a seguir. Además, considerando la limitada holgura fiscal, también contribuye.
– ¿Y en términos de solidaridad intrageneracional?
– Las simulaciones de la comisión incluyen la solidaridad intrageneracional. Sin embargo, hoy queremos hacer un esfuerzo fiscal importante para beneficiar a las personas que llevan más años cotizando y que son las que tienen mayores ingresos. Así, el régimen intrasolidario podría incluso agravar este desequilibrio en el futuro.
– En una columna explicaste que el préstamo es una solución compleja y arriesgada. ¿Porque?
– Porque plantea riesgos políticos y técnicos. En primer lugar, se trata de un mecanismo complejo, tanto en la forma de reconocer los créditos como en su gestión.
También existe un riesgo fiscal. Dado que existe garantía estatal, en caso de incumplimiento del reembolso del préstamo se deberá ejecutar. El informe del Consejo Fiscal Autónomo sobre el CAE nos hace ver los riesgos de las estructuras que se utilizan para evitar el aumento de la deuda fiscal.
Es poco probable que los beneficios permanezcan sin cambios durante 100 años. Aunque este beneficio es sólo para los jubilados actuales y futuros, las pensiones futuras no necesariamente serán mejores.
Además, al estar en UF, su valor relativo irá disminuyendo con el tiempo. Las presiones económicas, demográficas y fiscales sugieren que persistirán las demandas de más beneficios, especialmente si existe un fondo externo para financiarlos.
Propuesta alternativa
– Considerando la situación fiscal, ¿qué otras alternativas existen para mejorar las pensiones actuales y las de los que están próximos a jubilarse?
– Existe una alternativa que brinda los mismos beneficios, sin tener que incurrir en una compleja red de préstamos. Esto se logra gracias a los recursos que se liberan al no ampliar el PGU al 10% más rico.
Para construir la propuesta es necesario definir el monto de los beneficios, discusión que aún está abierta. Lo que hicimos (en el CEP) fue hacer un ejercicio basado en lo que está sobre la mesa hoy, donde se asigna un punto a un aporte permanente al fondo y dos puntos al préstamo. En este escenario el préstamo no es necesario, ya que los ahorros generados cubren los beneficios.
Suponiendo que la garantía la reciban únicamente quienes tienen 15 o más años de aportes, nuestra propuesta requiere un endeudamiento limitado, limitado a los primeros siete años de operación, alcanzando un acumulado del 0,5% del PIB. Además, todo el coste se cubriría con ingresos futuros en un período de transición mucho más corto que el del préstamo, con una estructura más sencilla.
-¿Qué opinas de las recomendaciones que propuso Matías Acevedo para el préstamo?
– Me gustaría tener un informe para analizar los detalles. Agradezco el esfuerzo por una propuesta consensuada, pero creo que conlleva riesgos para las arcas fiscales.







