La Roja de Gareca compite pero termina perdiendo con Brasil

Había que elevar la moral. Había que recuperar el espíritu. Hubo que cambiarle la cara. La selección chilena volvió a competir, mostró una actitud diferente, pero la historia terminó como tantas veces: una derrota final y amarga. La Roja empezó ganando pero cayó 2-1 ante una de las versiones más débiles de Brasil. Pero es Brasil. Les das uno y te facturan. Unas Eliminatorias simplemente miserables.

Ricardo Gareca se encontraba en una situación más que incómoda, pues los resultados no han acompañado su gestión. La olvidable derrota ante Bolivia fue el detonante definitivo de las críticas. En ese sentido, el duelo ante la Canarinha fue una prueba fundamental para lograr un cambio, desde el punto de vista futbolístico y también emocional. Además, Chile entró al campo sabiendo los demás resultados, que no ayudaron a los intereses locales, como la victoria de Bolivia sobre Colombia y el empate de Paraguay en Ecuador.

Gareca probó varias fórmulas en la previa, incluso con cinco de fondo, sin embargo decidió regresar a su base táctica madre (el 4-2-3-1), el que descartó de inicio ante los bolivianos en un afán de mayor presencia en ataque y terminó siendo un fiasco. Con Guillermo Maripán llevando la gineta de capitán, haciendo pareja con Benjamín Kuscevic, quien se ganó un lugar fue Esteban Pavez, para acompañar a Rodrigo Echeverría en el medio. De entrada, asumió como creador Diego Valdés, en lugar de Carlos Palacios o Luciano Cabral.

Ni el más optimista de los aficionados imaginaba que los primeros minutos serían tan positivos. Un par de minutos y Chile abrió la cuenta con un golazo de Eduardo Vargascon un cabezazo tras un centro de Felipe Loyola. Un cabezazo elevado que superó la resistencia del portero Ederson. ‘Turbomán’, el único de esta lista que suma más de 100 presencias en la Selección, confirmó la confianza que Gareca tiene en él como su 9 titular. Más allá del gol, La Roja fue un equipo compacto y puntero, ante un sorprendió a Brasil.

La primera parte del partido mostró a una selección con una diferencia radical respecto a lo mostrado en aquel fatídico día contra Bolivia. Otra energía, otra confianza, ser competitivo frente a una potencia mundial, aunque no esté pasando por su momento más brillante. En el minuto 13, el disparo de Darío Osorio se fue desviado.

Poco a poco Chile perdió el balón y se fue internando cada vez más en su territorio. Vargas, referente del área, se quedó solo ante la dupla de centrales brasileños. En ese contexto, La participación de Savinho dio cierta claridad y movilidad al ataque visitante. El jugador del Manchester City, cargado por la derecha (cambiado de perfil), animó un cara a cara contra Thomas Galdames, al que exigió muchísimo. Cuando La Roja recuperó el balón la duración fue corta, porque no había descarga disponible.

Antes del descanso, llegó la secuencia más polémica del partido. Del reclamo por un posible penal Lucas Paquetá a Valdés, al empate de la visita gracias a Igor Jesús. El del América quedó tendido en el área brasileña y la jugada continuó. Savinho ganó posición sobre Galdames (quien reclamó una posible falta), desbordó y envió un centro que el delantero del Botafogo conectó anticipándose al capitán Maripán.

Una Selección que estaba compitiendo, con un intenso trabajo físico, recibió un golpe raso con el empate del Scratch. La necesidad de un buen resultado animó, a priori, a Gareca a ser más atrevido, lo que supuso dejar espacios. Sin embargo, Chile mantuvo su posición de no revelar demasiado. Los dos primeros cambios (los debuts en la selección adulta de Lucas Cepeda y Marcelo Morales) fueron puesto por puesto. Era necesario refrescar las piernas y agitar el avispero.

Un Brasil con más nombres que estructura tampoco mereció la victoria. Savinho siempre fue el más inquieto cerca del área nacional, a diferencia de los regateos y apariciones monótonas de Raphinha. Aunque Gareca incorporó a Palacios, Tapia y Alarcón, los tres fueron puesto por puesto. El Tigre no renunció al diseño original, en el marco de una segunda época pareja y sin grandes emociones en las áreas.

Cepeda, Morales y Tapia, los tres en el campo local, le dieron otro aire al final del partido. Sin embargo, este partido acabó chocando contra la ácida realidad. Luiz Henrique puso el 2-1 en el minuto 89. Pecado mortal: le dejaron espacio en el área para maniobrar y rematar.

El panorama no es bueno para la Selección en su camino hacia el Mundial, objetivo de la gestión Gareca (dicho por el propio técnico). La Roja está colista, con apenas cinco puntos, a cinco del octavo puesto. ¿A qué aferrarnos ahora? Y viene Colombia, en Barranquilla.

Chile: B. Cortés; F. Loyola, B. Kuscevic, G. Maripán, T. Galdames (65′, M. Morales); R. Echeverría, E. Pavez (75′, W. Alarcón); D. Osorio, D. Valdés (75′, C. Palacios), V. Dávila (58′, L. Cepeda); y E. Vargas (75′, G. Tapia). DT: R. Gareca.

Brasil:Ederson; Danilo, Marquinhos, Gabriel Magalhaes, Abner (85′, G. Martinelli); André (46′, Bruno Guimaraes), Lucas Paquetá (46′, Gerson); Savinho (68′, Luiz Henrique), Raphinha, Rodrygo; e Igor Jesús (76′, Endrick). DT: Dorival Júnior.

Objetivos: 1-0, 2′, Vargas, cabezazo tras centro de Loyola; 1-1, 45’+1′, Igor Jesus, de cabeza tras una jugada de Savinho; 1-2, 89′, Luiz Henrique, con un zurdazo ajustado.

Árbitro: D. Herrera (ARG). Amonestado Galdames, Loyola (CH); Paquetá, Danilo (BR).

Estadio Nacional. Asistieron 45 mil personas, aprox.

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