Luego de la captura de Nicolás Maduro y su esposa durante la madrugada de este sábado, todos los focos estaban puestos en Donald Trump, quien anunciaría lo que se haría con Venezuela en ausencia de quien ha dirigido el país durante más de una década. En conferencia de prensa desde la Casa Blanca, el presidente republicano aclaró: “Vamos a liderar a Venezuela hasta que haya una transición”.
Ahora bien, los mecanismos o pasos a través de los cuales esto se llevará a cabo no están claros. Por ahora, el liderazgo del Poder Ejecutivo en Venezuela estaría en manos de Delcy Rodríguez, la vicepresidenta y miembro de la alta dirección del chavismo. Aunque inicialmente se pensó que Rodríguez estaba en Rusia, fuentes de The New York Times aseguran que se encuentra en Caracas, y se ha consolidado como la interlocutora válida del Gobierno, llegando incluso a exigir a Trump “pruebas de vida inmediatas”.
La prueba de vida llegó poco después, en forma de una foto de Nicolás Maduro en el barco USS Iwo Jima, con auriculares, las manos atadas y los ojos vendados. Él y su esposa se dirigían a Nueva York para enfrentarse a la justicia.
¿De qué se acusa a Maduro?
El líder del régimen y su esposa fueron acusados por un gran jurado federal en Nueva York de liderar durante más de dos décadas “una estructura criminal transnacional”, que Estados Unidos ha caracterizado en distintas ocasiones como “el Cártel de los Soles”.
La acusación, que fue hecha pública por la fiscalía de Nueva York, asegura que este grupo, liderado por Maduro, habría transformado a Venezuela en un corredor estratégico para el narcotráfico internacional, estimándose que por el territorio transitan entre 200 y 250 toneladas de cocaína anualmente.
Un precedente que puede servir para saber qué le podría pasar ahora a Maduro es la suerte del general panameño Manuel Noriega, quien tras una intervención militar y acusaciones similares en 1989, fue sentenciado a 40 años de prisión, que finalmente fue reducida a 20.
¿Quién gobernará ahora?
Al parecer tras la conferencia de Trump la transición incluirá al actual gobierno, dejando a Delcy Rodríguez como presidenta. En la ocasión, dijo que su secretario de Estado, Marco Rubio, habló ayer con la vicepresidenta venezolana, y mencionó que ella había acordado colaborar con Estados Unidos. “Supongo que ella es la presidenta. Tuvo una larga conversación con Marco y nos dijo que haríamos lo que necesitara. No tenía otra opción”, dijo Trump sobre Rodríguez.
Juan Nagel, analista venezolano y académico de la ESE Business School de la Universidad de los Andes, dice a La Tercera: “Estados Unidos ha dicho que se avecina una transición bajo su dirección, con Delcy Rodríguez a la cabeza. Eso es sorprendente, pero puede ser lo que se necesita para que Venezuela se estabilice”.
Para Santiago Acosta, abogado venezolano y coordinador del Área Internacional de IdeaPaís, la transición no está del todo asegurada: “En la rueda de prensa, la administración Trump dejó abierta la posibilidad de continuidad, lo cual es preocupante porque aumenta el riesgo de escalada y de incertidumbre. Mi lectura es que, por ahora, la señal dominante es de control y condicionalidad. Se habla de que Estados Unidos gestionará el país hasta una transición segura, sin ofrecer aún un marco claro de legitimidad democrática para esa transición”.

El futuro del chavismo
Las primeras declaraciones del resto de la dirigencia chavista fueron desafiantes y Diosdado Cabello, ministro del Interior, llamó a la población a la calma. “El pueblo (está) listo para cualquier situación para cualquier evento que busque ir más allá de los ataques que cobardemente realizaron. Las fuerzas policiales, militares y nuestro pueblo están en ese papel para garantizar la paz y la tranquilidad de nuestro país”, dijo.
Según los analistas, estas declaraciones buscarían mantener el orden dentro del chavismo, que ahora, sin la cabeza clara, corre el riesgo de fragmentarse. Para Nagel, incluso podemos esperar una purga de ciertos elementos del aparato represivo chavista. “También habrá algunas deserciones que permitirán una transición en los términos propuestos por el gobierno norteamericano”, afirmó el analista.
¿Qué pasa con la oposición?
Siguiendo la lógica de Trump de ser duro con sus aliados y suave con sus enemigos, la situación venezolana no podía ser la excepción, y al ser consultado sobre la posición de la líder opositora María Corina Machado en medio de todo esto, afirmó no haber hablado aún con ella. Preguntada por los periodistas reunidos en Mar-a-Lago, dijo: “Creo que sería muy difícil para ella volver a liderar Venezuela. No tiene apoyo en Venezuela; es una mujer muy amable, pero no lo tiene”.
Horas antes, y arengando a sus seguidores tras la caída de Maduro, María Corina Machado había publicado un comunicado en el que, según ella, había llegado “la hora de la libertad”. “Ha llegado el momento de que gobiernen en nuestro país la Soberanía Popular y la Soberanía Nacional. Vamos a restablecer el orden, liberar a los presos políticos, construir una economía excepcional y traer a nuestros hijos de vuelta a casa”, indicó.
Recordando las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, que la oposición afirma haber ganado gracias a Edmundo González Urrutia, Machado afirmó: “Hoy estamos preparados para hacer valer nuestro mandato y tomar el poder. Permanezcamos vigilantes, activos y organizados hasta completar la Transición Democrática. Una transición que nos necesita a TODOS”. Por lo demás, la parte norteamericana no ha mencionado esas elecciones ni la posibilidad de entregar al poder a González Urrutia, sino que lo ha descartado.

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Escenario abierto
Por el momento, todos los escenarios están abiertos, y Santiago Acosta describe tres posibilidades: “Primero, una transición negociada y rápida, con un acuerdo de gobernanza provisional y una hoja de ruta de recuperación institucional. Es el mejor escenario, pero requiere un marco de legitimidad y garantías mínimas de orden interno, además de exigir que la oposición venezolana sea parte del acuerdo”.
Los otros dos escenarios son menos optimistas: “El segundo, una administración transitoria de facto con negociación parcial, donde EE.UU. y sectores del régimen acuerdan un esquema que estabilice el país, pero sin un anclaje claro en el mandato democrático del 28 de julio de 2024. Y tercero, inestabilidad y fragmentación, si no hay una sucesión ordenada, si hay facciones que resisten o si el control territorial se vuelve difuso”, retrata el experto.
Para Acosta, lo clave es “volver al hilo constitucional” y reconocer la legitimidad de la victoria de González Urrutia el 28 de julio. Por su parte, Nagel cree que inicialmente no se dan las condiciones ideales para la transición, sobre todo considerando que el país seguiría liderado por Delcy Rodríguez. “Habrá que ver cómo evoluciona la situación de seguridad y los servicios públicos esenciales. Venezuela ha sufrido un ataque brutal a su infraestructura, que podría repetirse, entonces hay que ver qué tan extenso es”, indicó.
compañías petroleras estadounidenses
Trump también mencionó que parte de la administración estadounidense de Venezuela incluiría un despliegue de compañías petroleras estadounidenses. “Vamos a lograr que nuestras grandes compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, entren, gasten miles de millones de dólares, arreglen la infraestructura maltrecha, la infraestructura petrolera, y comiencen a ganar dinero para el país”, dijo, sin entrar en más detalles.
Al respecto, Acosta comentó: “Un punto sensible es que Trump habló de fuerte involucramiento estadounidense en la industria petrolera y de ‘tomar’ empresas para operar y ‘arreglar’ infraestructura. Esto puede alimentar la narrativa de intervención por recursos y puede complicar la viabilidad política regional de una transición si no se enmarca en acuerdos transparentes y respetuosos de soberanía económica”.







