El viernes Osvaldo Macías dejó de ser Superintendente de Pensiones luego de diez años en el cargo. Esto se debe a que el gobierno del presidente José Antonio Kast decidió utilizar una de sus “12 balas de plata” y nombrar a Joaquín Cortez como su reemplazo.
Aunque es su primera vez en este cargo, el nuevo superintendente conoce ambos mundos: ha sido regulado y regulador. Su último cargo más conocido fue el de presidente de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), cargo que ocupó en el segundo gobierno de Sebastián Piñera.
En el ámbito de pensiones y mercado de capitales, fue gerente de inversiones de AFP Provida entre 1996 y 2011, con algunas interrupciones en el medio, y luego fue presidente del directorio entre 2011 y 2013. También se desempeñó como director de la aseguradora Confuturo y de Corpseguros; y hasta este lunes era director de Prudential AGF y de las filiales de AFP Habitat en Perú y Colombia.
Los expertos coinciden en que el gran desafío que tendrá Cortez al frente de la Superintendencia de Pensiones será el mismo que Macías: implementar la reforma previsional en su totalidad.
En particular, tres cuestiones destacan como las más complejas de implementar. Primero, la transición de multifondos a fondos generacionales. En segundo lugar, la publicación del índice de referencia o índice de referencia que debe dictar el regulador. Ambos temas deberían estar operativos en abril de 2027, por lo que durante este año ya se debería saber cómo funcionará.
Y como tercer punto: todo lo anterior debe compatibilizarse con la licitación de las acciones del afiliado, cuyo primer llamado a subasta deberá realizarse antes de agosto de 2027, mientras que la primera adjudicación se realizará en diciembre del próximo año. Esto, además, en un contexto en el que las AFP han advertido que ven un riesgo en el plazo para implementar este tema junto con la transición a fondos generacionales.
Los retos según los expertos
La economista Cecilia Cifuentes, académica de la Universidad de Los Andes, lo califica como “un buen nombramiento”, porque sostiene que “tiene ambas caras de la experiencia”, ya que estuvo en el mundo privado y también fue regulador.
Cifuentes asegura que el desafío de Cortez será el mismo que el de Macías, “que es la implementación de la reforma previsional, en particular del régimen de inversiones. Aquí se podrían incorporar tres temas que son muy complejos, cada uno en sí es complejo: la implementación de los fondos generacionales, de las carteras de referencia, y luego la licitación de acciones de afiliados”.
En opinión de Cifuentes, “estos tres cambios son muy importantes, que por supuesto tienen aspectos positivos, pero si no se implementan correctamente generan bastantes riesgos en el mercado de capitales. Creo que esa será la principal preocupación del nuevo superintendente, así como del anterior”.
Para el ex superintendente de Pensiones, ex superintendente de Valores y Seguros y ex ministro de Economía durante el primer gobierno de Michelle Bachelet, Alejandro Ferreiro, “el principal desafío es dictar la regulación necesaria para la licitación de carteras y la creación de fondos generacionales en los tiempos necesarios y asegurando su integración eficiente y armónica. Es un desafío complejo, pero que necesariamente debe lograrse para cumplir con los plazos legales para la entrada en vigencia de la reforma”.
Ferreiro agrega que “ese es el desafío que Macías estaba abordando bien en base a su experiencia e historial en el sistema, y respecto del cual Joaquín Cortez no debe desviarse ni hacer menos”. El abogado cree que “la pregunta de fondo, no para mí, sino para el Gobierno, es: qué esperan que haga Cortez, más allá de sus pergaminos indiscutibles, diferente a lo que hubiera hecho Macías”.
En ese sentido, Ferreiro estima que “Macías era una apuesta segura para una implementación rigurosa de la reforma en tiempo y forma. ¿Por qué cambiarla? ¿Qué motiva a gastar una bala de plata de la ADP en la Superintendencia de Pensiones?”.
La economista de Horizontal, Soledad Hormazábal, también afirma que “sin duda el mayor desafío será la implementación de la reforma. En particular, me parece muy relevante el diseño de los fondos generacionales. En este sentido, la regulación de las inversiones debería modernizarse y pasar de una supervisión basada en límites por clases de activos a una basada en el riesgo”.
Hormazábal también considera que “es importante que el diseño de la licitación de acciones de las filiales permita efectivamente ampliar la competencia, dando la posibilidad de que ingresen nuevos actores, sin afectar el desempeño de las inversiones”.
Para el experto en seguridad social, Rodrigo Gutiérrez, “los principales desafíos del nuevo superintendente estarán asociados al diseño e implementación de fondos generacionales, especialmente en la definición de los benchmarks, el régimen de inversión y la transición del esquema de multifondos. A esto se suma la definición de las reglas para la licitación del stock de afiliados y su compatibilidad con este nuevo modelo de fondo”.
Gutiérrez explica que “ambos procesos son técnica y operativamente complejos, no sólo en su diseño, sino también en la gestión de una transición que debe salvaguardar la estabilidad del sistema de pensiones. En este contexto, un desafío adicional será salvaguardar la autonomía técnica de la Superintendencia de Pensiones, atributo clave para mantener la confianza en el sistema”.
