La lógica sugiere que el año que consigas el número uno del mundo, todo esté a tu favor. Que subas títulos constantemente, que llegues a las instancias finales en casi todos los eventos o que tu nombre cubra las portadas de las mejores revistas. Bueno, para Daniil Medvedev está lejos de ser el caso. El ruso comenzó 2022 de gran manera, pero esos sentimientos se desvanecieron rápidamente. Hoy está en lo más alto del ranking, pero en gran parte por los increíbles logros que logró el año pasado.
Y es que tras la final perdida en el Abierto de Australia de este año, la temporada dio un giro radical para la tenista de 25 años. La invasión rusa de Ucrania le puso (injustamente) al frente de la polémica, viéndose afectado por la presión mundial y el posterior veto para disputar Wimbledon. Entre, una hernia lo obligó a operarse y a perderse varios torneos.
Pero justo antes de eso, la cima del mundo llamó a su puerta. Fue a finales de febrero de 2022 cuando el moscovita usurpó la corona a Djokovic y se instaló como número uno del mundo. Fue una estancia breve, solo tres semanas, pero suficiente para acabar con la monarquía serbia de 79 semanas ininterrumpidas en lo más alto.
¿Por qué diste ese salto? Principalmente por lo cosechado en el tramo final de 2021 y en el inicio de 2022. Además de la final de Australia, donde perdió de forma agónica tras irse dos sets frente a Nadal, el ruso se infló con sus logros en la segunda parte. de la temporada pasada. En ese apartado, además de levantar el Masters 1000 de Canadá y el recordado US Opendonde conquistó su primer major y dejó a Djokovic sin levantar los cuatro Grand Slams en una misma temporada, el ruso logró asentarse en la final del Masters 1000 de París y en las Finales ATP.
Ese sprint de logros, sumado a que Nole perdió 2000 puntos por no poder viajar a Australia, hizo que una vez terminado el ATP de Acapulco (donde llegó a la semifinal) Medvedev logró convertirse en el jugador número 27 en ser número uno del mundo en la Era Abierta.
El problema fue que después de México, el ganador del Torneo de Maestros 2020 no pudo seguir replicando su buena actuación. 16º en Indian Wells y cuartos de final en Miami antes de parar por una hernia. Un mes después volvería a Ginebra, pero perdería en su debut. Ya en Roland Garros logró repuntar, pero cayó en octavos ante Marin Cilic.
Fue tras el Grand Slam parisino cuando volvió a alcanzar el número uno. La derrota de Djokovic en cuartos de final provocó el ruso subirá a lo más alto con 7.950 puntos y volver al asiento que había perdido meses atrás.
Aparte de eso, lo positivo son dos cosas. Una es que la tierra batida (su peor superficie) se quedó atrás y la otra es que Daniil siempre se ha comportado mejor en la segunda parte del año. Con las pistas de hormigón norteamericanas aparece su mejor versión, algo que siempre continúa hasta el Masters al final de la temporada. Nueve de sus 13 títulos los ha conseguido en esa ventana.
Eso hace creer que ahora puede llegar la calma después de un año en el que pasó por todas las emociones posibles. Espera que después de Wimbledon queden atrás los castigos por ser ruso, las lesiones y las malas actuaciones. Tiene garantizado el número uno hasta finales de julioalgo que puede prolongarse si los resultados lo acompañan.
Medvedev es, como su 2022, un personaje de extremos. A veces lo miras y está helado, sin expresiones, sin sentimientos, solo golpeando la pelota una y otra vez, como si nada le pasara por la cabeza. Pero también puedes verlo y encontrar el fuego. Raquetas rotas, gritos al público, reclamos con los jueces. El menú siempre cambiará y nunca sabes cuándo te encontrarás con cuál.
Se recuerda la pelea que tuvo con Tsitsipas cuando ambos eran adolescentes y se enfrentaron después de un partido de Miami en 2018 donde el ruso lanzó fuertes palabras al griego, luego de que éste le dijera insultos rusos. “Será mejor que te calles Stefanos, ¿no quieres mirarme a los ojos y hablar? ¿Tienes algún problema? Primero vas al baño de emergencia cinco minutos y luego no te disculpas por pegarle a la red. ¿De verdad crees que eres un buen chico? ¡Mírame! ¡Mírame! Eres un niño que no sabe pelear.dijo.
Su actuación en el US Open 2019 también causó revuelo cuando jugó contra el público durante todo el torneo, recibiendo constantes abucheos por haber cruzado un pasador de pelota en los primeros partidos. “Los amo chicos me hicieron ganar”, confesó al público de manera irónica en ese momento.

Pero Daniil no es solo esa cara de la moneda. Suele sorprenderse por la calma que toma cuando lo derrota, destacando siempre una actitud muy positiva. Después de dejar escapar el Abierto de Australia, no solo se mostró tranquilo, sino que destacó lo que había hecho Nadal. “Quiero felicitarte Rafa, especialmente después de lo que pasó. Le pregunté a Rafa después del partido, ¿no estás cansado? Pensé que podía ganar, pero realmente elevaste tu nivel para ganar. Felicidades a tu equipo. Para mí este no es el final”.dijo en la ceremonia de premiación.
Algo que repitió la semana pasada cuando perdió la final de ‘S-Hertogenbosch contra los 205 del mundo. “En primer lugar, felicitaciones a Tim. Ha sido una semana increíble. Primer torneo de la ATP y así destrozas al número dos del mundo (todavía no se actualizó el ranking) en dos sets en la final. No sé cómo te sientes, pero imagino que será una sensación increíble”.le dijo en un tono amistoso.
Esas son las dos versiones de Medvedev, un ruso afincado en Montecarlo, casado con su novia de toda la vida, que estudió educación física en la universidad y que empezó a jugar al tenis a los cuatro años. Un chico de 25 años que está en la cima del mundo y que ahora espera no dejarlo tan pronto. El futuro está en sus manos.
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