Ha llegado el momento de cambiar Word por Excel. Eso es lo que a estas alturas se discute entre los partidos políticos que están en la mesa de negociación de un nuevo acuerdo que dé continuidad al proceso constituyente y que este jueves sumó una nueva reunión en la sede capitalina del Congreso.
La frase apunta a uno de los temas fundamentales sobre los que Chile Vamos y el oficialismo aún no han hecho una propuesta formal: el sistema electoral para elegir a los futuros representantes del nuevo órgano de redacción.
Eso, reconocen en las comunidades, es el verdadero nudo que queda por despejar. El miércoles, cuando Apruebo Dignidad y Socialismo Democrático cerraron el documento que sistematiza su propuesta de negociación, los partidos de gobierno optaron por dejar ese punto en blanco y no comentar.
En privado, el oficialismo comentaba que no querían dejar el tema amarrado para dar una señal a la derecha de que el espíritu es llegar a acuerdos y no solo tratar de imponer su posición. Sin embargo, los líderes de los partidos de gobierno reconocieron que la razón, en realidad, es porque Todavía no hay claridad sobre cuál es el mejor sistema que les permite maximizar la cantidad de asientos a ganar.
Lo mismo sucede a la derecha. La oposición tampoco ha definido su posición sobre el tema, pues los asesores electorales de los partidos del bloque solo están haciendo sus simulacros y cálculos.
Este nudo tiene varios elementos que lo acompañan. Definir el sistema electoral implica necesariamente establecer cuántos miembros tendrá el futuro órgano de redacción.. Mientras en partidos como RN imaginan un órgano similar al Senado, es decir, con 50 miembros, en Socialismo Democrático han dicho que quieren una futura Convención con 100 electos.
Hacer una instancia que replique al Senado, dicen desde la derecha, implicaría conformar un órgano que garantice la buena deliberación de las normas que, a juicio de Chile Vamos, se da en la Cámara Alta. Sin embargo, cerrar con 50 diputados dejaría fuera a fuerzas políticas más pequeñas, varias de ellas de izquierda, que no podrían ganar escaños. Cuanto mayor sea el número de representantes, más probable es que estén representados en el cuerpo.
Lo que es más o menos un consenso es que tiene que ser una Convención con menos de 155 representantes. Por eso, en el oficialismo dicen que lo más probable es que la cifra final fluctúe entre 50 y 155.
Este viernes las comunidades se volverán a reunir. Esta vez será bilateral, es decir, cinco representantes de las fuerzas oficiales más la DC: Guillermo Teillier por ordenador, Diego Ibáñez por el FA, dos del Socialismo Democrático y el senador francisco huenchumilla por la CC. A la derecha estará un representante de la UDI, Schalper por RN, Poblete claro por Evópoli, un representante del Partido Popular y otro del Partido Republicano. El objetivo será entrar en los trabajos más finos de definición de la lista de principios que formarán parte del acuerdo.
Aunque todavía hay ansiedad por avanzar más rápido, el asunto sigue abierto. “Todavía estamos lejos de un acuerdo pero estamos mejor que ayer, más cerca”, dijo ayer Elizalde.
La llegada de los partidos a la sede del Congreso en Santiago en la mañana de este jueves tuvo un inesperado protagonista. Francisco Muñoz -conocido como Pancho Malo- junto a sus seguidores -quienes están organizados en un grupo autodenominado Equipo Patriota- se manifestaron con un megáfono frente al Congreso en Santiago. Su principal reclamo fue que, en su opinión, el país no necesita una nueva Constitución. El presidente del Senado, Álvaro ElizaldeSalió a su encuentro.
Minutos después, Muñoz logró ingresar al Congreso haciéndose pasar por periodista del Equipo Patriota. “¿Eres un periodista?” preguntó un funcionario del Congreso. “Nop. Medio de comunicación del Equipo Patriota, redes sociales”, respondió ella. Luego fue escoltado fuera del Senado.
En medio de eso, los líderes intercambiaron sus posiciones. De la mano de la definición del número de miembros, viene el sistema electoral. Los miembros de la última Convención fueron elegidos con el mismo sistema que se utiliza para elegir a los diputados. Ahora hay una idea sobre la mesa que seduce a varios partidos, como el PS, PC, Frente Amplio y algunos sectores de la UDI. Se trata de la posibilidad de que la elección sea con listas cerradas, bloqueadas y nacionales. Eso sería una innovación en el electoralismo chileno, pero que permitiría a los partidos políticos retomar el control del proceso.
Esta fórmula contrasta con la utilizada en el pasado proceso, que terminó entregando el poder a los independientes luego de que el Congreso permitiera a personas sin militancia competir en las listas electorales.
Si las listas están cerradas, finalmente el pueblo vota por los partidos. Esa opción, dicen en las comunidades, solo es funcional si logran tener muy buenas cabezas de lista. En la medida en que no lo consigan, es una fórmula que no conviene.
El defecto de este modelo es que perjudica la representación en las regiones, ya que tendería a favorecer a los candidatos de la Región Metropolitana. por eso mismo la posibilidad de replicar el método de los senadores, es decir, una elección utilizando las circunscripciones regionales, es fuerte.
Respecto a los independientes, todos coinciden en que ya no deben competir en listas y que deben hacerlo dentro de los pactos de los partidos políticos. La pelea se detallará, específicamente, si se les permitirá o no formar subpactos.
Por otro lado, los asistentes admiten que hay consenso de que votar en el plebiscito de salida es obligatorio. Donde todavía hay diferencias, sin embargo, es en la elección de los miembros del nuevo órgano constituyente. Sectores como la DC y la derecha apuestan a que también será obligatorio, pero la FA tiene algunas reservas. Dentro de la misma coalición también hay quienes apoyan este mecanismo, como el presidente de Comunes, marco velarde.
Durante la reunión de hoy, el presidente del PS, Paulina Vodanovic, Propuso que estos asuntos sean delegados al comité de expertos. Sin embargo, testigos de la reunión aseguran que la idea no fue bien recibida por el resto de las partes. Otros agregaron que el punto no se desarrolló más en la conversación.
Incluso en las intervenciones de las partes se habría hecho una evaluación del texto propuesto por la Convención. En esto hubo voces oficiales que reconocieron que el borrador era un mal texto, algo que fue valorado por la derecha. Tanto es así que hay cuestiones de contenido que desaparecieron del debate. Por ejemplo, Ya no se habla de plurinacionalidad y las autonomías regionales han sido reemplazadas por el concepto de descentralización.
El encuentro volvió a centrarse en el debate sobre los límites o principios institucionales que deben delimitar esta nueva etapa constituyente. Dado que ambas fuerzas políticas ya han acordado tenerlos, es un hecho que la escritura no partirá de una página en blanco. Cuando el secretario general de la RN, Diego Schalper, llegó a la reunión, anunció que estaba sorprendido de que el oficialismo no haya incorporado la definición de la Estado social y democrático de derecho.
Ese punto ha sido una de las principales banderas del oficialismo, en línea con su pretensión de tener una Constitución que tenga un amplio catálogo de derechos sociales. “Vamos a proponer que sea un estado social de derecho y libertades”, dijo Schalper.
Su frase marcó lo que sería la conversación posterior, es decir, un tira y afloja constante por querer ampliar cada vez más las aristas y los principios. De hecho, Chile Vamos, además, propuso incluir en la lista el mantenimiento del estado de excepción de emergencia, la mención explícita a Carabineros y la modernización del Estado. Schalper fue quien más enfatizó esto.
La reivindicación del derecho choca directamente con la definición oficial de no aceptar nada programático que restrinja la deliberación del nuevo órgano y solo estar disponible para estipular aspectos institucionales, es decir, mínimos comunes que estén en línea con las aristas del Acuerdo por la Paz. De lo contrario, comentan con énfasis en el Frente Amplio, el asunto se transformará en una mera reforma constitucional o, en su defecto, en un proceso de elaboración de normas constitucionales “por secretaría”.
El encargado de presentar la propuesta oficialista fue el diputado Diego Ibáñez (Convergencia Social). En el sector comentan que la razón por la que no incluyeron el Estado social y democrático de derecho es por una cuestión de coherencia. Si no aceptan los puntos de la agenda, no pueden proponer algo así. “Esa definición debe ser objeto de la deliberación democrática del organismo”, dicen en el Frente Amplio.
Por los bordes, en ambos lados reconocen que es algo que todos aceptarán. El detalle será cuántos principios se aceptan y cuáles se dejan de lado. Por lo mismo, los partidos dicen que el gran tema será iniciar las conversaciones a través del sistema electoral. Después de eso vendría cómo redactar el reglamento. Ya existe consenso en que las reglas de funcionamiento deben estar listas de antemano, para no perder tiempo. Cuando llegue de nuevo el turno de ese asunto, la lucha se instalará, como si fuera un deja Vu dicen en ambos sectores, por el quórum para aprobar las normas constitucionales.
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