El Papa León XIV celebró este jueves su primera Navidad como pontífice, marcada por la recuperación de la Misa de Navidad -algo que no ocurría desde 1994- y por un llamamiento centrado en las víctimas de los conflictos armados, con especial énfasis en la situación humanitaria en Gaza.
Al mediodía, el Santo Padre pronunció la tradicional bendición Urbi et Orbi desde el balcón central de la Basílica de San Pedro. En su mensaje recordó los conflictos en Ucrania, Líbano, Palestina, Israel, Siria, Sudán, República Democrática del Congo, Haití y Myanmar, entre otros territorios.
En particular, León XIV expresó su preocupación por la situación en Gaza, señalando que se trata de una población “que ya no tiene nada y lo ha perdido todo”, en alusión a las condiciones precarias en las que viven miles de personas, expuestas al frío, el viento y la lluvia.
Este mismo mensaje había sido reiterado horas antes durante la homilía de la Misa de Navidad, donde Vinculó el nacimiento de Jesús con la fragilidad humana y el sufrimiento de las personas afectadas por la guerra.
Durante la jornada, el Papa también tuvo palabras para los migrantes y refugiados, recordando a aquellos que se ven obligados a abandonar sus países en busca de un futuro mejor.
Cabe señalar que el pontífice tomó la decisión de presidir la misa de Navidad en el Vaticano, tradición interrumpida desde Pablo II. Además, León

En su homilía de Nochebuena, el Papa destacó la figura del niño Jesús como símbolo de esperanza frente a la violencia y la opresión, y criticó una “economía distorsionada” que reduce a las personas a mercancías, subrayando la dignidad inherente de cada ser humano.







