Desde 2016 se miden y publican las cifras asociadas a las listas de espera en el sistema público de salud. Desde entonces, ya pesar de una importante inyección de recursos en el sector, estas cifras no han disminuido. Por el contrario, han crecido de manera sostenida. Esta situación, sumada a las propuestas del Ejecutivo y una posible nueva Constitución, motivó el informe titulado ‘¿Qué pasará con las listas de espera de los beneficiarios del Fonasa y el nuevo Sistema Nacional de Salud?’, elaborado por el Instituto de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad Andrés Bello (UNAB).
Para compartir sus conclusiones e intercambiar ideas, los dos editores del informe, los expertos Héctor Sánchez, director del Instituto, y Manuel Inostroza, también académico de esta casa de estudios, encabezaron un conversatorio con el doctor Luis Castillo, decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Autónoma y ex Subsecretaria de Redes Asistenciales; la exsenadora Carolina Goic, actual académica del Centro de Estudios UC, y el Dr. Álvaro Erazo, quien fue Ministro de Salud entre 2008 y 2010.
En la oportunidad, Héctor Sánchez indicó que el objetivo del informe es brindar datos y cifras para alimentar la discusión entre las autoridades sobre el tema, así como estimular la realización de otros estudios. “Nuestro sistema de salud está en crisis. Las encuestas que hemos realizado como instituto en los últimos 11 años nos están demostrando que a pesar de la cantidad de recursos que se han inyectado al sistema de salud, el nivel de satisfacción de la población con los servicios que recibe prácticamente no ha aumentado. Nada en todo este periodo.
La evaluación, dice, es exactamente la misma: una nota inferior a 4. Esto se explica, dijo, porque los usuarios del sistema público echan de menos un servicio oportuno y de calidad, con énfasis en la dignidad; porque en el sistema privado las prestaciones son cada vez más costosas y muchas veces implican sacrificios familiares que conducen a la pobreza, y porque el sistema, en general, está muy segregado por riesgo e ingresos.
“Por lo tanto -agregó-, una reforma del sistema de salud es un tema muy complejo, porque tiene que dar respuesta a cada uno de estos problemas. Este es el gran desafío de todos los chilenos y del Estado, porque hay que enfrentarlo con políticas de Estado, de la misma manera que se instaló en 2005 el GES, una de las políticas públicas más exitosas implementadas en las últimas décadas”.
Por su parte, Manuel Inostroza señaló que el estudio encontró que entre 2016 y 2021, aún con un aumento del 40,3% en el presupuesto público, la lista de espera para consultas de nuevas especialidades creció un 27,5% y el tiempo de espera aumentó. 74%. En el caso de la lista de espera para cirugía en el mismo período, aumentó un 19,5% y el tiempo de espera, un 52%.
Se entiende que la pandemia empeoró el escenario, pero todo indica que antes los números eran negativos. Y se espera que este año lo sigan siendo.
¿Qué puede pasar cuando el 50% de los afiliados a isapre deban acudir al Fondo Único de Salud (FUS) porque por riesgo y envejecimiento no pueden optar por un seguro complementario de salud? Se estima que con más de 315.000 personas en lista de espera para intervenciones quirúrgicas no GES, habrá un crecimiento potencial de entre 9,4% y 71,7% cuando desaparezcan las isapres si se mantiene la demanda actual de estos afiliados, manteniendo la modalidad de libre elección para ex beneficiarios de isapres.
“Las listas de espera van a aumentar y habrá un impacto en el presupuesto fiscal, por consultas y cirugías”, comentó el Dr. Inostroza. Si Fonasa quisiera mejorar la cobertura y, como ha dicho su directora, evitar que el traspaso implique una desprotección financiera, tendría que gastar más de 100 mil millones de pesos. Es cierto que el sector público va a tener ingresos adicionales por el 7% del aporte de salud, pero nada indica que, si no hacemos las reformas correspondientes, estos ingresos signifiquen una mejora en la productividad”.
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Señaló que “el tema es cómo transformamos estos mayores recursos en reformas estructurales que nos permitan dar garantías, de ahora en adelante, de que se reducirán las listas de espera”.
Sobre la eliminación del copago de los grupos C y D del Fonasa, Inostroza afirmó que si bien la medida va por buen camino, su impacto en las listas de espera es muy mínimo, pues son pocos los que ocupan la modalidad institucional. Lo han abandonado por tiempos de espera. “En Dinamarca, un país que no podríamos calificar de neoliberal, tienen un máximo de 30 días de espera. Si no, el servicio se compra a proveedores privados. De esta manera, se dan alternativas a las personas cuando no se puede cumplir”.
Similar opinión brindó el doctor Luis Castillo, quien lamentó que en Chile las listas de espera sean una situación constante y permanente. Señaló que si un número importante de afiliados a las isapre se trasladan al sistema público, con y sin condiciones previas, los escenarios son muy variables en el ámbito de las consultas se mantenga o no la libre elección. “Si sigue existiendo la libre elección, las listas de espera para consultas e interconsultas no deberían modificarse”. Esto, porque lo más probable es que se resuelvan en el sector privado. No ocurriría lo mismo con los casos no GES, que pasarían a engrosar las listas de espera.
“Los tiempos de espera y las listas son asequibles, pero con un sector público completo, con horarios continuos, incentivos bien colocados, con normas administrativas que no he visto implementadas hasta ahora. Sin estas reformas estructurales solo veremos un aumento de casos e insatisfacción. Y es factible pronosticar un aumento de las listas de espera si no hay libre elección”, señaló el Dr. Castillo.
La exsenadora Carolina Goic agradeció la existencia de estudios como el que realiza el Instituto de Salud Pública de la UNAB, porque “busca aportar a la discusión y nos ayuda a hacer la mejor reforma de salud posible, poniendo en el centro a las personas”.
Indicó que es urgente cambiar el enfoque. “Hay algo que no estamos haciendo bien, con tantas cosas que se pueden hacer hoy que no requieren grandes estrategias. La gestión de recursos es fundamental para una atención más oportuna, y eso fue parte del aprendizaje del Covid. Necesitamos salir de la lógica polarizada y acordar la forma más inteligente de hacer una transición primero, poniendo al paciente en el centro. Ocurrió que la convocatoria gratuita para los segmentos C y D de Fonasa nos hizo muy felices, pero el usuario, cuando vea que tiene retraso, irá por la libre elección. En pandemia pudimos combinar. Creo que a nadie se le ocurre una reforma que no tenga en cuenta la capacidad del sector privado, y eso no quiere decir que sea ‘o lo público o lo privado’, sino un modelo inteligente de colaboración. Hay que utilizar todas las capacidades”.
Respecto a la gratuidad total para los segmentos C y D, Goic celebra la medida, pero no la considera una ‘varita mágica’. “Va en la dirección correcta, sí, pero la debilidad de este anuncio es que si no cuidamos las listas de espera, eso genera frustración. Debe ser un anuncio acompañado de muchos otros. Es un paso en un camino que es mucho más largo”.
El exministro de Salud Álvaro Erazo lamentó que en todos estos años, con tantos planes para reducir las listas de espera, no haya podido dar en el clavo. “La realidad ha sido mucho más poderosa que el compromiso”. También destacó “el estudio y trabajo que viene desarrollando la Universidad Andrés Bello en el escenario de incertidumbres que genera un proceso de reformas y debate constitucional”.
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