Rapa Nui rechaza propuesta del gobierno que la separaba administrativamente de Valparaíso y creaba gobierno especial en la isla

Este lunes se dio a conocer que los habitantes de Rapa Nui Rechazaron por amplia mayoría la propuesta de Estatuto Especial del gobierno de Gabriel Boric que buscaba dotar a la Isla de Pascua de un gobierno especial y separarla administrativamente de la Región de Valparaíso.

Según el conteo de votos, la opción “INA” (no en idioma Rapa Nui) rechazó la propuesta por el 87% de los votos(959 preferencias), mientras que el 13% apoyó la propuesta (114 personas).

La propuesta proponía, entre otras cosas, la separación administrativa y política de la isla de la Región de Valparaíso, así como la conformación de un Gobierno del Territorio Especial (GTE) con personalidad jurídica propia, patrimonio propio y presupuesto autónomo, integrado en su mayoría por miembros de la comunidad Rapa Nui (seis de sus ocho miembros), según la papeleta con la que votaron los habitantes de la isla.

Asimismo, la medida gubernamental buscaba transferir a este organismo la planificar el desarrollo del territorio especial y la administración de sus tierras y patrimonio culturalel cual sólo sería ejercido por miembros de la comunidad Rapa Nui.

La iniciativa fue presentada en agosto de 2025 por el gobierno como una oportunidad “para saldar una deuda histórica que mantiene el Estado de Chile con el pueblo Rapa Nui”.

La comunidad Honui, que agrupa a 32 familias del territorio insular, anunció el resultado y señaló que “este resultado constituye una señal política inequívoca. El Pueblo Rapa Hui que participó en este proceso “No dio su consentimiento a la propuesta de Estatuto Especial”.

El grupo agregó que “la autodeterminación implica que seamos nosotros quienes definimos libremente nuestro estatus político y nuestro modelo de desarrollo, sin presiones, sin imposiciones, sin un diseño institucional que no emane de un consenso real del Pueblo Rapa Hui”.

Sin embargo, subrayaron que “el resultado de esta votación no puede interpretarse como una renuncia a nuestras reivindicaciones históricas, ni como un rechazo a la autonomía o al autogobierno. Al contrario, expresa una objeción política a la forma en que el Estado ha conducido este proceso, a la insuficiencia de garantías, la falta de consensos amplios y la ausencia de un enfoque verdaderamente descolonizador en la construcción de instituciones para Rapa Nui”.

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