Los 14 años y siete meses que rector Ignacio Sánchez (63) Al frente de la Universidad Católica, lo convirtieron en testigo privilegiado de los cambios sociales, políticos y, principalmente, educativos que vivió el país entre 2010 y 2024.
Casi 120 días después de dejar su cargo, Sánchez hace una pausa para hablar con el tercero sobre su papel dentro de la UC y, de paso, advertir sobre las consecuencias y riesgos que, a su juicio, supone aprobar sin modificaciones la propuesta gubernamental que elimina el CAE e implementa un Financiamiento Público para la Educación Superior (FES)lo que permitiría a los estudiantes realizar cursos “sin pagar tasas, siendo posible sólo un copago para aquellos (estudiantes) que se encuentran en el 10% de mayores ingresos”, explicó el presidente Gabriel Boric en la televisión nacional el 7 de octubre. Ante este escenario de cambios, el rector Sánchez entrega sus definiciones.
¿Qué cambios ha experimentado la educación superior desde que usted fue nombrado canciller en 2010?
Fue en marzo de 2010 cuando asumí mi primer mandato. Hay que recordar que ese año, en marzo, comenzaron una serie de hechos que dieron lugar al Movimiento Estudiantil del 2011, que fue muy fuerte. Quizás el principal movimiento estudiantil desde la Reforma Universitaria de los años 68, 69, 70.
Sin ir más lejos ¿quién es hoy? Presidente de la República (Gabriel Boric) Fue presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (…). Esto dio origen a la Ley de Educación Superior, 2012-2014, y yo diría que es la génesis de lo que hoy conocemos como Universidad Libre (que responde a) demandas de mayor inclusión y diversidad en las universidades (…). Hemos estado en los últimos años con una gran percepción de la ciudadanía y eso creo que se debe a que el país se está dando cuenta de que las universidades están para servir a Chile.
También enfrentó un estallido social y dos procesos constitucionales. ¿Cómo visualiza el papel que usted y la universidad jugaron en todo este proceso?
Desde la UC lo vivimos primero fuente, porque estamos en “Zona Cero”, en la Casa Central, porque en San Joaquín también hubo mucha presencia de explosiones social (…).
Yo creo que nadie entendió el fenómeno del 19 octubre y queríamos saber un poco cuál fue el sentimiento de los ciudadanos. Y lo hicimos en dentro de la universidad y nosotros nos dimos cuenta del gran anhelo de conversación que tuvo la comunidad universidad. Y ahí surge “Tenemos que hablar de Chile” (…). Ese fue un aporte que le dimos a la gobierno de momento y el gobierno actual. También te lo entregamos al Parlamento y a la Convención Constituyente inicial. Tal vez el primera vez que estos se juntaron constituyentes fue cuando “Tenemos que hablar de Chile” Invitado a recibir este resumen que mostró un poco las necesidades del país.
¿Crees que se ha valorado el trabajo que han realizado en la Universidad Católica?
Creo que a nivel global los gobiernos en los últimos 15 años han apoyado parcialmente el desarrollo de las universidades. Y digo en parte porque hay una deuda importante, no sólo del Estado, sino también del sistema privado, con el apoyo de la ciencia y el desarrollo de nuevos conocimientos. Es decir, hoy la mayoría de los aportes económicos del Estado se destinan a la educación, a la gratuidad, a la formación de los estudiantes, a lo que requiere la familia. Y está muy bien que apoyemos, sobre todo, a quienes no pueden financiar sus estudios (…).
Pero el Estado está endeudado, porque hoy tenemos un Ministerio de Ciencias que se necesitaba para articular todas las acciones en materia de apoyo al desarrollo científico, tecnológico y humanístico del país, pero este Ministerio de Ciencias no ha venido con los recursos. que estaba esperando para contribuir al sistema.
¿La Gratuidad nos ha permitido alcanzar los objetivos de inclusión e igualdad de oportunidades para los estudiantes?
Para nosotros como universidad, la matrícula gratuita y la presencia de oportunidades de créditos y becas ha sido muy importante para poder llegar a casi el 50% de los estudiantes del sector público. Tuvimos gratuidad interna hasta el 2010, en el sentido de que le dimos exención de pago a los estudiantes de los deciles 1 y 2, pero cuando esto crece al sexto decil, muchos estudiantes empiezan a postular a la Universidad Católica.
Al inicio de la Gratuidad teníamos un 16% o un 18% (de estudiantes con Gratuidad) y ya estamos llegando al 25%. Este incremento viene acompañado de los mejores estudiantes de muy diversos sectores (…). El gran problema de Gratuity, lo hemos dicho desde el principio, es que nació con una financiación insuficiente.
¿Cómo ve la propuesta de acabar con el CAE impulsada por el gobierno y qué preocupaciones de fondo tiene?
En nuestra institución, el 70% de los ingresos proviene de la matrícula de los estudiantes. En las instituciones estatales puede ser del 70, 80%, en las privadas, fuera del sistema del Consejo de Gobierno, es del 95 o 98%. Es decir, aquí estamos hablando de la sostenibilidad financiera de las instituciones en el futuro.
Una de las propuestas más riesgosas, creo, es la eliminación del copago para los deciles 7, 8, 9. Tenemos un 60% de estudiantes con apoyo económico. De ellos, el 40%, más o menos, están en los deciles 8, 9, 10. Entonces, si suspendemos el copago en los deciles 7, 8, 9, para la UC sería un golpe económico insostenible (… ). La eliminación del copago podría ser una propuesta interesante, una propuesta que tendrá mucho apoyo, sobre todo en las familias, pero al final esas familias se verán perjudicadas por sus estudiantes, sus hijos e hijas, porque en el futuro el sistema universitario será de peor calidad.
¿Qué medidas podrían tomar para abordar este problema?
Vamos a poner todo de nuestra parte para discutir en el Parlamento, apoyar a los parlamentarios y que se analice en sus méritos esta propuesta que claramente no hace ningún bien al sistema universitario nacional (…).
Creo que este proyecto va a ser una discusión larga a lo largo del próximo año, porque nos estamos jugando el futuro de la educación universitaria en el país con esta reforma que, insisto, tiene que preocuparse por las familias, pero también tiene que preocuparse por las instituciones. para que sean sostenibles en el tiempo y puedan seguir desarrollándose. No sólo, insisto, en la formación de sus estudiantes de pregrado y posgrado, sino también en la generación de conocimiento. No hay desarrollo sostenible del país si no cuenta con buenas universidades que desarrollen ciencia y nuevos conocimientos en beneficio de los ciudadanos.
