Estamos en un momento crucial para evaluar el estado actual y proyectar los próximos pasos hacia la construcción de un sistema de educación superior más seguro e inclusivo. Según la “Radiografía del acoso sexual en Chile” del Observatorio Contra el Acoso Chile (OCAC), publicada en 2020, el 34,1% de las personas ha vivido al menos una situación de acoso sexual en contextos educativos. Esta cifra mostró la urgencia de implementar medidas efectivas que promuevan ambientes académicos libres de violencia y discriminación.
En el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, durante el seminario “Educación y prevención: Desafíos para erradicar la violencia de género en la educación superior”, se presentó el registro elaborado por 16 universidades privadas que forman parte de la Corporación de Universidades Privadas ( TAZA). Este estudio ofrece una mirada integral sobre cómo nuestras instituciones enfrentan la prevención del acoso, la violencia y la discriminación de género, alineándose con la Ley N° 21.369. Este trabajo representa un valioso aporte al sistema universitario, promoviendo prácticas colaborativas que buscan fortalecer la convivencia y el bienestar de nuestras comunidades.
Las universidades han avanzado en la implementación de campañas de sensibilización, espacios de primera acogida y capacitación en temas de género y derechos humanos, contribuyendo a una cultura universitaria de respeto y equidad. Este modelo de prevención destaca por su enfoque transversal y su articulación con diversas áreas dentro de las instituciones, promoviendo no sólo el cumplimiento de la ley, sino un compromiso real con la comunidad académica. Además, se observa un fortalecimiento de las redes de apoyo psicológico, jurídico y de orientación, componente crucial para abordar el impacto de la violencia de género en el entorno estudiantil.
Sin embargo, aún quedan desafíos importantes. La falta de presupuesto suficiente para ampliar equipos especializados en prevención y atención sigue siendo una limitación para garantizar la continuidad y eficacia de las medidas. Asimismo, es fundamental integrar consistentemente estos temas en los planes de estudio de pregrado y posgrado, asegurando que el enfoque de género permee profundamente en todos los niveles de enseñanza.
Otro desafío importante es promover una mayor participación estudiantil y superar ciertas resistencias internas. Es fundamental fortalecer el compromiso de toda la comunidad universitaria, impulsando un cambio cultural que garantice el respeto y la inclusión en los espacios académicos.
El catastro presentado es un ejemplo concreto del esfuerzo conjunto de las universidades de la CUP para enfrentar la violencia de género. Este trabajo nos acerca al objetivo de construir una educación superior que priorice la dignidad y los derechos humanos de cada uno de sus integrantes, reafirmando nuestro compromiso con un ambiente universitario cada vez más seguro e inclusivo.
Por Santiago GonzálezPresidente de la COPA, rector de la U. Central







