Hace casi un año, el 11 de enero de 2022, Matías Meza-Lopehandía (Convergencia Social) fue nombrado jefe de gabinete por el presidente Gabriel Boric. Su cargo fue el primero oficializado en el nuevo gobierno y el anuncio no sorprendió al círculo cercano del Presidente: ambos tienen una relación que comenzó en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. cuando Meza era un líder estudiantil y Boric un estudiante de primer año de la universidad. Por eso, en Izquierda Autonómica lo consideran su mentor político.
En La Moneda, por diseño de gobierno del Presidente, Meza-Lopehandía tuvo un papel clave en todas las decisiones, incluso en varios de los nombramientos. Sin ir más lejos, su oficina es la más cercana a la de Boric y se le consideraba la persona de mayor confianza para el jefe de Estado entre los integrantes del equipo presidencial. Hasta que a las 16:00 horas de este sábado el Presidente se vio obligado a anunciar su renuncia y la de la Ministra de Justicia, Marcela Ríos (Convergencia Social)por su responsabilidad en los “desvíos” -como calificó el propio Presidente- cometidos en el indulto de 12 privados de libertad por delitos cometidos en el contexto del estallido social y del exfronterizo Jorge Mateluna.
El problema era el siguiente: en La Moneda aseguran que Boric desconocía los antecedentes penales de gran parte de los indultados y que firmaba los decretos confiando en que habían sido revisados por Meza y el ministro Ríos. Pero nadie le avisó. Así lo reconoció hoy la ministra Camila Vallejo en su vocería, dejando aún más golpes de los que ya se había llevado la polémica decisión. “Si el Presidente hubiera tenido todos los elementos a la vista, La situación hubiera sido diferente”. dijo la vocera.
Estos antecedentes fueron los que generaron la indignación del comité político con el papel jugado por Meza-Lopehandía -experto en temas de derechos humanos- en todo este proceso. Porque, además, desde marzo insistió en que debían cumplir la promesa de un indulto presidencial, ante el fracaso del proyecto de ley de amnistía para los presos del estallido. esa discusión fue tema de discusión en más de una ocasión entre la ex jefa de asesores Lucía Dammert y el abogado, que tiene un vínculo muy estrecho con el equipo del Ministerio de Justicia en el que, dicen en La Moneda, influyó en los nombramientos: él y su pareja, Carmen Luz Morales, son muy cercanos a Marcela Ríos. También fue compañero de universidad de Pablo Fuenzalida, jefe de la división jurídica de la cartera y uno de los encargados de revisar los indultos; y el esta muy cerca la presidenta de la Corte Constitucional, Nancy Yáñezquien fue su guía en la tesis y con quien ha escrito varios textos.
De hecho, en La Moneda aseguran que en el cambio de gabinete del 6 de septiembre, una de las alternativas para resolver el rompecabezas que enredó el fallido nombramiento del subsecretario Nicolás Cataldo (PC) en Gobernación -por sus tuits contra Carabineros-, fue solicitar la renuncia de Marcela Ríos para que el Subsecretario de Justicia, Jaime Gajardo (PC), tome su lugar y bajar la molestia de los comunistas. Pero Meza-Lopehandía insistió en apoyar al sociólogo.
En el equipo de presidencia también influyó en el nombramiento de puestos clave, como el exjefe de programación y avance, nelson alveal -a quien también defendió incansablemente hasta que renunció-; y el de andrea reyes, quien se encarga de redactar los discursos presidenciales. Los tres son amigos desde la etapa universitaria.
También fue responsable del fallido nombramiento del abogado Andreas Pierotic (a quien también conocía de la universidad) como embajador en China.
También recibió otra pregunta en La Moneda: su esposa, Carmen Luz Morales (Convergencia Social), trabaja en la Subsecretaría de Redes Asistenciales del Ministerio de Salud.
Pero la huella e influencia de Meza-Lopehandía es mucho más profunda y desde un principio fue cuestionada por algunos miembros del gobierno que se quejaban de su falta de muñeca política (sus únicos lazos con los parlamentarios venían de su trabajo como investigadora en la Biblioteca de Congreso donde retomó y profundizó su amistad con Boric).

En la Izquierda Autónoma, varios apodan a Meza-Lopehandía como el “Lonko”, porque desde sus tiempos universitarios manifestó interés por los temas de La Araucanía. A los 25 años, el abogado viajó a Temuco para ampliar sus conocimientos sobre el tema. A los 29 años dedicó su tesis a las comunidades y niños de Temucuicui.
Es por eso que apenas se unió al equipo de Boric, se encargó de coordinar todo lo relacionado con La Araucanía junto al excoordinador de Asuntos Indígenas, Salvador Millaleo, que estuvo muy cerca. También fue el encargado de nombrar a Rubén Sánchez-Curihuentro -con quien tiene un vínculo muy estrecho por su labor en el Observatorio de Derechos Indígenas- como coordinador de estos temas en la zona. Pero esa estrategia fracasó y aunque todas las miradas estaban puestas en la exministra de Gobernación, Izkia Siches, -por su fallido viaje a Temucuicui-, el equipo médico siempre consideró que Meza-Lopehandía debió asumir más responsabilidades en el tema, porque las designaciones pasó a través de él.
Otro episodio en el que sus huellas también generaron dudas en el Gobierno fue en la salida de la exministra Jeannette Vega del Ministerio de Desarrollo Social por el intento fallido de uno de los miembros de su equipo de contactar al líder de la CAM, Héctor Llaitul, un ácido crítico del gobierno.
Por todo esto es que para varios en La Moneda que Meza-Lopehandía debió asumir otras responsabilidades hace un tiempo.
En La Moneda aseguran que el reemplazo se dará a conocer entre hoy y mañana y que no es una decisión fácil: porque es difícil encontrar a alguien que genere la confianza que tenía Boric en su ahora exjefe de gabinete.
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