Soy psicoanalista y así piensan las “pick me girl”

El “elígeme” de mujer comenzó como una expresión viral en las redes sociales y hoy forma parte del lenguaje cotidiano de muchas adolescentes.

Así lo expresa Angelica Bastias ParedesAcadémico del Centro de Atención Psicológica de la Universidad Andrés Bello, quien aborda el fenómeno de la llamada “pick me girl” desde su experiencia clínica.

“Hace algún tiempo escuché por primera vez la expresión ‘elígeme chica’ en el consultorio, mientras atendía a pacientes adolescentes”, escribe en una columna.

Soy psicoanalista y así es como piensan “elíjanme chicas”. Foto de : Pexels

¿Qué son las mujeres “elígeme”?

El término proviene del inglés – “pick me” significa “elígeme” – y Se utiliza para describir a hombres jóvenes que buscan diferenciarse de otras mujeres para obtener la aprobación masculina..

“’No soy como los demás’, ‘No hago drama’, ‘Sí entiendo a los hombres’”, ejemplifica la especialista.

Este comportamiento puede manifestarse de forma explícita o más sutil, pero con un patrón común: “distanciarse de otras mujeres para ser más aceptable o deseable ante la mirada masculina”.

La adolescencia actual

Más allá de su popularidad en las redes sociales, Bastías sostiene que el concepto permite mirar con mayor profundidad la experiencia adolescente actual.

“No es fácil ser adolescente hoy”, dice, destacando que las demandas de encajar, gustar o responder a ciertos estándares circulan con fuerza tanto en los espacios digitales como en los grupos de pares.

En este contexto, añade, “La necesidad de pertenecer puede volverse especialmente intensa”recordando que la aceptación grupal sigue siendo un aspecto central en esta etapa de la vida, aunque los adultos muchas veces minimizan su impacto.

Soy psicoanalista y así es como piensan “elíjanme chicas”. Foto de : Unsplash

El deseo de ser elegido

Desde una perspectiva psicoanalítica, la expresión también refleja un deseo más profundo.

“En el fondo, La expresión ‘elígeme’ saca a relucir algo muy profundo: el deseo de ser elegida”, explica..

Y añade que esa búsqueda, la de la “mirada amorosa” y la validación del otro, “no tiene nada de reprobable”, ya que forma parte de la construcción de la identidad.

Sin embargo, el problema surge cuando esa necesidad se cruza con mandatos culturales.

“La cuestión se vuelve más compleja cuando la cultura empieza a decirnos qué tipo de mujer merece ser elegida”, advierte, lo que puede transformar el deseo de ser amado en “una demanda silenciosa y dolorosa de adaptarse para agradar”.

Frente a esto, el especialista ofrece una reflexión: “Nadie tiene que elegirte para ser alguien. No necesitas convertirte en una versión diferente de ti mismo para ser aceptado”.

En un escenario donde la validación parece medirse en gustos y opiniones externas, Bastías nos invita a regresar a otros espacios de reconocimiento.

“Es recomendable volver a otros refugios: el de amigas, hermanas, madres, abuelas”, apunta destacando la importancia de los vínculos entre mujeres.

“Vive también otra forma de reconocimiento: la mirada entre mujeres, capaz de acoger los dolores y las alegrías de lo femenino, y de ofrecer un lugar donde cada una pueda ser tal como es”, concluye.

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