La audacia de llevar el sonido íntimo de bares y cantinas a la amplitud de un estadio ya resultaba lo suficientemente atractivo como para acercarse al Estadio Nacional. La tarde del domingo 20, el bolero chileno de Macha y el bloqueo depresivo Se propuso el mayor desafío de su carrera presentándose en el Coloso de Ñuñoa. Un hito absoluto, pero también la celebración de un repertorio popular.
El proyecto liderado por “Macha” Asenjo propuso una noche de música latinoamericana. Es decir, abrió el espectro y redefinió ciertas convenciones de los conciertos.
Mientras la gente aún ingresaba al Nacional, alrededor de las 8:00 pm, una voz en off (con expresión) anunció un número de apertura, La Sonora Chingonalos cuales están integrados por músicos chilenos (de La Sonora de Todos, que reúne a ex integrantes de La Sonora de Tommy Rey que dirige Leo Soto) y mexicanos. Un combo de metales y percusión que presentó un repertorio de música popular (temas como Esos ojos verdes, lágrimas negrasentre otros), adaptado con arreglos que hacen guiños a la cumbia, cha cha cha, mambo, guaracha y otros ritmos. Básicamente, como si fueran la orquesta de un club en un cerro de Valparaíso durante una noche bohemia.
Los aplausos del Nacional fueron fuertes cuando el combo presentó una actuación de el triste por José José. Un sonido consistente con el número principal. Un sonido marcado en la conciencia colectiva. En resumen, no fue un relleno, sino que introdujo la historia de la noche.
A las 21:00 horas, el Nacional parecía casi lleno. Y el público seguía ingresando al lugar, lo que retrasó unos minutos el inicio del espectáculo. Habían pasado cinco minutos, cuando en las pantallas montadas a los lados del escenario se reprodujo un vídeo introductorio que, con la imagen de un avión, presentaba una historia sobre cómo seguir adelante, a pesar de todos los obstáculos. “La canción siembra lo hecho.”, afirmó al final.
Luego, sonidos de tormentas, sirenas de barcos y aves marinas sonaron como recordatorio de la impronta portuaria del repertorio. Fue el momento que marcó la entrada en escena del Bloque Depresivo.
La “Macha”, Aldo Asenjo, saludó con apenas un gesto. Y enseguida, la frase de trompeta que abre Lo que está sucediendorompió la tensión. En el escenario también hubo Vicente CifuentesEl primer invitado de la noche, sin previo aviso, sin alboroto, simplemente apareció.

Luego, las guitarras de Joselo Osses y Raúl Céspedes abrieron la popular trato de olvidartede Hernaldo Zúñiga (y con un grupo de mariachis). Al llegar al coro, el karaoke Nacional fue multitudinario. Tan pronto como sonó la última nota, el inconfundible riff de Zorba el griegodesplegado desde las guitarras, introdujo su lectura cabtinera de culpamepor Albert Hammond.
Alguna vez, “Macha” definió el proyecto como “un grupo de amigos que nos reunimos para cantar canciones que nos gustan”. Los primeros momentos del espectáculo lo dejan claro, es la celebración de un repertorio popular esparcido en el tiempo. “Que allá en el otro mundo, en lugar del infierno encuentras la gloria“, coreó el respetable. Y siguió de largo, cuando el Bloque seguía con su lectura al ritmo de cha cha cha y metales a Trátame suavemente por Soda Estéreo.
Si bien el grupo se presenta principalmente en teatros, en el último año habían comenzado a probar el salto, con presentaciones de mayor alcance masivo, principalmente en estadios comunales y regionales (en Peñalolén, Independencia, Antofagasta, etc.). En el Nacional honraron su historia y desplegaron la misma escenografía que sus espectáculos en las salas y mantuvieron su puesta en escena habitual, enfocada en la música. Sin imágenes ni pirotecnia. Bastó con los músicos, el repertorio y la gente respetable coreando desde la primera canción.
un guiño a Chico TrujilloEl otro gran proyecto de Macha, aprobado cuando el Bloque envió su lectura de Locoen régimen suprimido y bartender. La comunión entre el público y el grupo quedó sellada con aplausos, mientras en el escenario, Raúl Céspedes (el hombre que escribió los arreglos de cuerdas para el MTV Unplugged de Los Bunkers) hacía gala de su habilidad con la guitarra.
“Estamos ilusionados, estamos contentos”, saludaron. “Poder“Fue la conclusión tajante, como animando a los demás compañeros. Y continuaron con su lectura de amigode Luis Gómez Escolar y popularizado por Miguel Bosé. Uno de los momentos altos de la noche. Luego entró Camilo Salinas para sentarse al teclado y tocar. me vas a extrañar y los aplausos Y si no fuera (con su habitual guiño a Juan Gabriel incluido). Mientras tanto, “Macha” caminó por la pasarela que se extendía desde el escenario, como cantando entre las mesas del mercado.

no podria estar ausente Álvaro Henríquezun invitado habitual en la historia del Bloque, incluso en aquella famosa presentación de 2012 en París que los convirtió en un fenómeno.
Se presenta el guiño musical a La Fiesta de San Benito de Inti Illimani sólo tude Matia Bazar, a la que siguió su habitual lectura a el tristetambién con el líder de Los Tres y las chicas de Cuarteto Australlo que añadió una capa de cuerdas que inyectaron dramatismo a la canción. Más aún cuando la música se quedó para acompañar Lo que un día fue no seráun himno al desamor que el Bloque interpreta con un arreglo tan ambicioso como efectivo.
Casi anticipando la próxima presentación de Bad Bunny en el mismo lugar, su interpretación sonó para Turístico (del álbum debería haber tirado más fotos), publicado recientemente. En la voz de “Macha”, la canción se transforma en un lamento y destila la desesperanza que por momentos se enmascara en la producción con la que se vistió el original. Algo así como una canción neo-cebolla.
Otro momento de cruce se vivió con la junta en el escenario entre los populares Santafería (recibido con una ovación) con el cantante argentino, con voz de suburbio, Julieta Laso. Todos realizaron el animado Deja que tus ojos me quemenmomento que permitió animar al pueblo, quien aprovechó para gritar consignas contra el presidente electo José Antonio Kast.
Entre canción y canción, los músicos hicieron gala de algún guiño al repertorio popular; del riff de Nunca te pierdas Vengaboyscomo dejando la plasticidad y el sentido musical para volcarse en lo que quieran.
Otro momento cargado del llamamiento a la memoria colectiva ocurrió cuando las cámaras enfocaron el memorial de los desaparecidos, ante el aplauso del público que comenzó a gritar el viejo lema “el pueblo unido nunca será vencido”. Allí “Macha” tomó la palabra, en un momento de intensidad eléctrica. “Es solidaridad cantar juntos”, anotó.
Momentos después, la respetable sala vibró con la interpretación de Pequeña serenata diurnade Silvio Rodríguez, quien precisamente actuó en este mismo Estadio en 1990, en los albores de la transición. La obra del cubano resuena profundamente en Chile, y el arreglo de guitarra de Raúl Céspedes le hizo plena justicia. La ambición musical del Block sumó también un arreglo de percusión y un guiño a la bossa clásica Insensatez.
Las referencias internacionales no cesaron. Un gran momento fue la invitación a Manu Chaoquien, ante la sorpresa del público asistente, subió al escenario. Junto al Block actuó La despedidaun tema de su disco Clandestino, que en la noche de Ñuñoa sonó en una lectura con sabor afrolatino y sabor trompeta.
El cuarteto Austral volvió a escena para sumarse al contundente segmento final que arrancó con El barco del olvido (de Dino Ramos pero popularizado por José José), un corte de bloque clásico, parte de su único álbum publicado en 2018, y una de las canciones más cantadas de la noche. continuado déjame decirte algouna crónica convertida en canción que el público siguió con asombrosa atención.
Entonces sonó vergüenza de los demásel mismo tema que cantó “Macha” hace unos días en este mismo Estadio durante el show de Los Jaivas, y como en aquella ocasión, igualmente festejado. Los aplausos siguieron al sonido. Resaka Sudaka y el karaoke era atronador cuando sucedió continentalesel himno del Bloque. Había una vez que se viralizó una grabación de “Macha” sonándola en una calle de Valparaíso. Ahora, en el Nacional, los arreglos de cuerda y piano agregaron un refrescante sabor de balada que cerró un set de 28 canciones y casi 3 horas de música.
Parecía que ahí terminaba, pero fiel a su estilo, el Bloque volvió a escena, esta vez con Vicente Cifuentes y Emiliano Asenjo.
Fue, en definitiva, una noche memorable. Uno que estará entre los mejores del año. Tenía razón Catalina Plaza, la cantante de Catalina y las Bordonas de Oro, quien comentó a este medio hace unos días que esta música ya no es música de viejos. Es la música de todos. Macha and the Depressed Block simplemente logró llevar esa música al escenario de todos. Un acto de justicia musical y popular.







