Columna de Maite Orsini: Infancia, ¿aumentar el presupuesto es suficiente?

En los últimos tiempos han sucedido dos cosas importantes en cuanto a la infancia se refiere. En primer lugar, entró en vigencia el nuevo servicio de Protección “Infancia Mejor”, que era una demanda esperada en cuanto a contar con una institucionalidad que se ocupara únicamente de la prevención y protección de la Niñez. El segundo es el anuncio de un importante incremento presupuestario por parte del Gobierno del Presidente Boric. El rubro “Protección a la Niñez y la Adolescencia” contiene un aumento de $117 mil millones destinados a programas de este nuevo servicio de protección, así como algunos componentes relacionados con la Ley de Garantías y Protección Integral.

Sin duda, el aumento considerable de recursos que ha realizado este gobierno en el área de la niñez es una buena noticia. Uno se pregunta, sin embargo, si será suficiente para superar las graves violaciones de las que son víctimas los niños y niñas del país, sobre todo después de tantos años de inacción y abandono por parte del Estado. La respuesta a esto es obviamente que aún queda mucho camino por recorrer, no solo en términos de recursos, sino también en términos de instituciones y protocolos.

La más urgente es la necesidad de cumplir con los más de 40.000 servicios ambulatorios que el Servicio de Protección no ha podido entregar. Esto significa que cerca de 25.000 niños y adolescentes se encuentran en grave riesgo físico y emocional. Se trata de una atención de alta complejidad y especialización, como por ejemplo la de los programas de reparación de la Explotación Sexual Infantil. Hoy esa cobertura se estima en apenas una de cada cuatro niñas víctimas.

Gracias al aumento de presupuesto, podemos ver que tres programas relevantes para responder a esta crisis recibirán mayores recursos. Por un lado, la línea de diagnóstico clínico y seguimiento de casos creció un 45,5%. De la misma forma, el apoyo a los servicios ambulatorios aumentó en un 20,3%, en más de un 35% para la reconexión familiar y en un 5% para los cuidados alternativos.

Quedan algunas cosas por resolver, sin embargo, como una disminución del 7,6% en el presupuesto de las oficinas locales que implementan la Ley de Garantías del Niño, o las Oficinas de Protección de los Derechos del Niño (OPD) que reducen un 4,1% sus recursos.

Otra situación que llama la atención es que no se plantea un aumento del presupuesto para Salud Mental Infantil. Aunque puede estar integrado en los servicios de consulta externa, es un elemento tan sensible y fundamental que debería tener una línea de apoyo específica.

Sin duda, priorizar la atención que miles de niños, niñas y adolescentes han estado esperando durante años es una buena noticia y un gran primer paso. Sin embargo, aún existe la necesidad de enfocar más y mejores esfuerzos en la solución de otras necesidades igualmente urgentes, como la readmisión educativa, la salud mental, la prevención de la institucionalización a través del apoyo a las familias y comunidades, para evitar situaciones tan dramáticas como el consumo de drogas o el involucramiento infantil. en crimen. Del mismo modo, es urgente enfatizar la calidad de las prestaciones y de quienes laboran en el sistema de protección de la niñez, mejorando las condiciones de trabajo, los recursos y los métodos de control.

Debemos asegurar que los recursos del Estado se destinen a prevenir, proteger y reparar a los niños, niñas y adolescentes vulnerables, y nunca a revictimizarlos.

Maite Orsini Pascualdiputado por el Distrito 9.

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