En la última década, la preocupación por estos compuestos ha hecho que los laboratorios se involucren en la conversación sobre salud pública. No porque generen efectos inmediatos o visibles, sino precisamente todo lo contrario: Actúan de forma lenta, acumulativa y, a menudo, imperceptible.Afectando con mayor fuerza a las mujeres, que suelen estar más expuestas a productos cosméticos y de cuidado personal a lo largo de su vida.
El disruptores endocrinos —incluidos algunos pesticidas, ciertos metales, el bisfenol A o los parabenos muy utilizados en cosmética— afectan activando o bloqueando hormonas en momentos inadecuados. el endocrinólogo Lorena Mosso, miembro de la Sociedad Chilena de Endocrinología y Diabetes (SOCHED) Explica que “las mujeres tienen una mayor susceptibilidad en diversas etapas de la vida, especialmente durante el desarrollo embrionario, la pubertad y la edad reproductiva. Esto se debe a la complejidad del sistema reproductor femenino y a una mayor exposición a productos que contienen disruptores endocrinos”.
Según el Dr. Mosso, la base para clasificar una sustancia como disruptor endocrino es la demostración de un efecto adverso en el organismo. “En ese sentido, la dosis y el tiempo de exposición son muy relevantes”, destaca.
Adolescencia: cuando el cuerpo está aprendiendo a regularse
El adolescencia Es un período clave. Es el momento en el que el cuerpo establece sus ritmos hormonales, los mismos que influirán en la salud reproductiva, metabólica y emocional en el futuro. En este contexto, la exposición a ciertas sustancias químicas presentes en los cosméticos infantiles o juveniles y en los envases de plástico puede interferir en este delicado proceso.
Los estudios demuestran que hoy en día existe una aumento de consultas por pubertad precoz, un fenómeno que se intensificó durante la pandemia. Aunque las causas son múltiples, los especialistas coinciden en que el ambiente químico juega un papel que aún no se comprende del todo.
De hecho, en una entrevista con El País, Nicolás Olea, catedrático de la Universidad de Granada y médico del Hospital Clínico de la misma ciudad, fue categórico: “Las pruebas que existen son más que suficientes para intervenir de forma preventiva”. El experto cita un estudio publicado en una revista médica de endocrinología que sugiere que la exposición temprana a algunos disruptores endocrinos puede provocar un inicio más temprano de la pubertad. La investigación es especialmente abundante en dos aspectos: los mecanismos por los cuales estos contaminantes interfieren con los receptores hormonales y la magnitud de la exposición humana a estos compuestos a lo largo de la vida.
Como explica Olea, las hormonas funcionan como mensajeras que permiten la comunicación entre los diferentes órganos del cuerpo. Los disruptores endocrinos alteran este sistema: imitan, bloquean o distorsionan las señales hormonales naturales, interfiriendo en su producción, transporte o en la forma en que se unen a sus receptores. El resultado es una red de comunicación desordenada, capaz de alterar procesos clave de desarrollo.
El endocrinólogo Rafael Ríos explica que signos como aparición temprana de vello puberal o desarrollo temprano de los senos Pueden ser señales de advertencia. En otros casos, algunos disruptores pueden generar el efecto contrario, provocando ausencia o irregularidad menstrual.
Embarazo y edad fértil: una etapa que requiere mayores cuidados
Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer se convierte también en el primer entorno del feto. Sustancias como ftalatos, parabenos, bisfenoles o PFAS presentes en cosméticos, envases y productos de limpieza pueden atravesar la placenta e incluso llegar a la leche materna.
Aún así, en Chile las recomendaciones para las mujeres embarazadas siguen centrándose casi exclusivamente en la dieta y los suplementos, dejando de lado la exposición química cotidiana.
Según el Dr. Ríos, Algunos disruptores pueden alterar el equilibrio hormonal necesario para la ovulación regular, generando ciclos irregulares o dificultades para concebir.. En casos raros, si logran cruzar la barrera placentaria, podrían estimular de forma anormal los tejidos sensibles a las hormonas en el desarrollo fetal.
Perimenopausia: una etapa poco considerada
La perimenopausia es otra fase especialmente vulnerable y, paradójicamente, una de las más invisibles. En este período de transición hormonal, La exposición a disruptores endocrinos puede intensificar los síntomas como sofocos, insomnio o cambios de humor, y también influyen en problemas metabólicos o de tiroides. Además, existe preocupación por los riesgos oncológicos asociados a una activación hormonal inadecuada, especialmente en tejidos sensibles como la mama, el útero o los ovarios.
La evidencia científica ya ha descrito una asociación entre la exposición a disruptores endocrinos, el envejecimiento reproductivo y la menopausia. Uno de ellos sugiere que estos compuestos presentes en el ambiente pueden acelerar este proceso, provocando que las mujeres lleguen a la menopausia a una edad más temprana. Esto es particularmente relevante, ya que la menopausia no sólo marca el final de la vida reproductiva, sino que también puede afectar significativamente la calidad de vida y se asocia con un mayor riesgo de depresión, osteoporosis y enfermedades cardiovasculares. Asimismo, la exposición a disruptores endocrinos se ha relacionado con síntomas menopáusicos más intensos, lo que dificulta la transición para algunas mujeres.
En Chile, sin embargo, esta dimensión rara vez es considerada en las recomendaciones de salud dirigidas a mujeres en la perimenopausia, lo que deja fuera un aspecto clave del bienestar hormonal en una etapa ya cambiante y sensible.
¿Responsabilidad individual o colectiva?
Hoy en día, gran parte del peso recae en decisiones personales: evitar calentar plásticos, reducir los aerosoles, preferir cosméticos certificados o productos sin fragancias sintéticas. Sin embargo, los expertos coinciden en que estas medidas, aunque útiles, no son suficientes.
En este momento En Chile no existe una regulación integral sobre la concentración de disruptores endocrinos en cosmética, packaging o productos infantiles. Sin embargo, el Instituto de Salud Pública (ISP) suele guiarse por la normativa europea en cuanto a la retirada y prohibición de sustancias que han demostrado ser tóxicas. Por lo tanto, la atención debería centrarse en una mayor supervisión y regulación, especialmente en industrias como la alimentaria y la cosmética, donde muchas sustancias actúan directamente sobre los receptores hormonales.
¿Hacer?
El Dr. Mosso propone tres áreas de prevención. Primero, el autocuidado: “Se recomienda elegir opciones libres de parabenos y fragancias sintéticas”, afirma. Asimismo, plantea la importancia de educar a la población sobre los efectos y riesgos de los disruptores endocrinos. “La sustitución selectiva de productos tóxicos ha demostrado ser una estrategia eficaz para reducir la exposición, especialmente en poblaciones vulnerables como las mujeres en edad reproductiva”, explica.
Finalmente, afirma que, aunque las acciones personales pueden reducir la exposición a estos químicos, “la mayoría de las exposiciones son difíciles de evitar sin intervenciones regulatorias“. Por lo tanto, el Necesidad de políticas públicas que garanticen la transparencia en el etiquetado y la prohibición de sustancias peligrosas.. “Reducir la exposición a disruptores endocrinos requiere tanto cambios en los hábitos personales como la implementación de políticas regulatorias más estrictas, ambas estrategias complementarias”, concluye.
Respecto al primer punto que señala el especialista, existen algunos aplicaciones móviles, la más reconocida es Belleza INCque permite analizar la composición de los productos cosméticos de una fotografía. Al escanear el código de barras del producto, la plataforma desglosa sus ingredientes y los clasifica en cuatro categorías identificadas por colores (verde, amarillo, naranja y rojo) según su nivel de peligrosidad.
Además, la aplicación asigna una puntuación que va del 0 al 20, donde la puntuación más alta refleja menor peligrosidad en los ingredientes. Por otro lado, cuanto menor sea la puntuación obtenida, mayor será la cantidad de ingredientes potencialmente peligrosos.
Más que alarmante, la invitación es a informarse, para mirar con mayor conciencia los productos que utilizamos a diario y, sobre todo, comprender que la protección de la salud hormonal femenina no puede depender sólo de elecciones individuales, sino de políticas públicas que acompañen a las mujeres en todas las etapas de su vida.
