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La industria fintech en América Latina ha experimentado un crecimiento explosivo en los últimos años, con Chile emergiendo como un punto estratégico en la región.
Y se espera que la expansión continúe en un contexto marcado por las nuevas regulaciones, la búsqueda continua de inclusión financiera y los avances tecnológicos.
“Ya vemos un ecosistema consolidado y maduro”, afirmó la directora ejecutiva de FinteChile, Josefina Movillo.

Manifestó que espera que las empresas del sector sigan aumentando. Al mismo tiempo, añadió que “también es lógico que, ante el nuevo escenario regulatorio, veamos la consolidación de nuestras empresas fintech, que llevan años en el mercado”.
Los números lo reflejan. El último Radar Finnovista informó que el número de empresas fintech en Chile continúa aumentando, llegando a 348 en el primer semestre de 2024.
Para el excomisionado y exvicepresidente de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), Kevin Cowan, si bien hay una leve desaceleración del crecimiento en 2024 -que fue del 16%- respecto a los tres años anteriores, cuando alcanzó el 27%, “ Es pronto para saber si estos datos son específicos o reflejan un cambio de tendencia”.
El académico de la UAI Business School agregó que “es un sector que mantiene su diversidad, con el ingreso de nuevos segmentos como el proptech y un importante dinamismo en los sectores de gestión de activos y proveedores de infraestructura financiera”.
Mientras tanto, para el director de riesgo regulatorio de Deloitte, Francisco Cabezón, los próximos años serán “una consolidación de servicios más regulados, con firmas más grandes que seguirán madurando, presentes a nivel regional, e incluso firmas chilenas yendo a otras latitudes. ”.
Espacio para la inclusión
A pesar de los avances, a ojos de los expertos, todavía hay espacios para la creación de nuevas fintech.
Cowan advirtió que empresas y hogares persisten sin acceso a múltiples productos financieros y que las fintech pueden promover la inclusión financiera, por ejemplo, con mecanismos de financiación complementarios; tecnologías y productos de evaluación y cobranza de crédito más eficaces que fomenten el ahorro.
Además, mencionó las brechas que existen en el uso de los seguros. “La combinación de métodos de pago digitales, cambios legales como los seguros paramétricos y la aparición de un número creciente de insuretechs pueden ayudar”, afirmó.
Para Movillo, también hay desafíos en los pagos digitales, las criptomonedas y la masificación de las soluciones de inteligencia artificial y aprendizaje automático. “La industria avanza hacia la hiperpersonalización de los productos financieros, lo que lleva a desarrollar productos más eficientes y personalizados”, indicó.
Nuevo marco regulatorio
Hay consenso en que uno de los temas primordiales de la próxima etapa tiene que ver con las nuevas regulaciones que están transformando la industria, especialmente el Open Finance System (SFA) o open banking, en el marco de la Ley Fintech.
Al respecto, Cowan aseguró que “la posibilidad de intercambiar datos, previo consentimiento de los clientes, permite una mayor movilidad entre proveedores financieros, una mejor oferta de productos -incluidos créditos en mejores condiciones- y una mejor elección de productos”.
A su vez, Movillo señaló que la regulación “es crucial para el desarrollo y crecimiento de la industria. Da confianza a inversores y usuarios, fomentando la competencia y la innovación”.
Entre los objetivos que busca impulsar la Ley Fintech se encuentra incentivar la competencia, brindar mayores salvaguardas a los usuarios, reduciendo su riesgo potencial, e impulsar el crecimiento del sector dando mayor seguridad regulatoria a los inversionistas.
El mercado espera ver una consolidación del mundo fintech. “Cumplir con los requisitos regulatorios requiere una cierta economía de escala, una cierta madurez organizacional y, sobre todo, un estándar de gestión de riesgos mucho más alto”, afirmó Cabezón.
Cowan también es asesor de los grupos técnicos del Foro del Sistema de Finanzas Abierto, órgano de participación que conformó la CMF para la implementación y desarrollo de la normativa. “A medida que avance este proceso, será crucial que la CMF actualice la norma para garantizar que se haya alcanzado un equilibrio adecuado”, afirmó el economista.
Así, agregó que en los próximos semestres, y tomando como insumo el trabajo del Foro, el regulador debe completar el marco regulatorio y equilibrar adecuadamente la eficiencia del sistema con las adecuadas salvaguardas de seguridad y protección del cliente financiero.
