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En 2025 se cumplirá una década de la reforma que cambió el sistema binomial a uno proporcional y aumentó el número de diputados de 120 a 155 y de senadores de 38 a 50, tiempo que se ha considerado suficiente para buscar mejoras a un modelo que ha generado fragmentación de las fuerzas políticas, polarización y dificultad para lograr acuerdos y gobernabilidad.
Fue con ese objetivo que un grupo de senadores presentó el miércoles una propuesta transversal, que esencialmente fija un mínimo del 5% de los votos para la existencia de partidos y establece la destitución de los legisladores que renuncien o cambien de comunidad. .
Diversos expertos calificaron la propuesta como una buena señal y un punto de partida para el debate, aunque también se mostraron cautelosos sobre su viabilidad al considerar que se acerca un año de elecciones parlamentarias y presidenciales y que el Gobierno anunció un proyecto que aún no ha presentado el el tema.
“Es la política, en su conjunto, la que se cuestiona en su capacidad de ser efectiva y, por lo tanto, hacer de Chile un país más gobernable es lo mejor para todos”.
Claudio Alvarado, director ejecutivo IES.
“Es pertinente volver a poner sobre la mesa la discusión sobre el sistema político, es un tema que se intensificó durante los procesos constituyentes”.
Pamela Figueroa, El politólogo Usach.
“Se acerca un año electoral, pero la gente también pide a sus líderes políticos que lleguen a un acuerdo, para que sea posible que la gobernabilidad llegue a consensos. Eso da prestigio a la política”.
Sebastián Soto, El investigador Cep.
“El sistema de transición es bastante laxo, hay tantas posibilidades que lo más probable es que el impacto en el próximo proceso electoral sea nulo”.
Jorge Ramírez, Investigador de Libertad y Desarrollo.
“Siempre resulta incómodo para los titulares revisar las reglas del juego”, dijo el director ejecutivo del Instituto de Estudios de la Sociedad (IES), Claudio Alvarado, quien anticipó que la tramitación del proyecto experimentará muchas dificultades.
Pero destacó que “diversos sectores deberían señalar que hoy es la política, en su conjunto, la que está cuestionada en su capacidad de ser efectiva y, por lo tanto, hacer de Chile un país más gobernable es lo mejor para todos”.
La académica y politóloga de la Usach, Pamela Figueroa, consideró muy “pertinente volver a poner sobre la mesa una discusión sobre el sistema político, es un tema que se intensificó durante los procesos constituyentes; y hay una evaluación general de que hay fragmentación partidaria y poca colaboración entre el Ejecutivo y el Legislativo que deben resolverse”.
Y aunque un año electoral tiende a polarizar aún más posiciones, el investigador del Centro de Estudios Públicos (CEP), Sebastián Soto, reconoció que “es cierto que la gente también pide a sus líderes políticos que se pongan de acuerdo. Por tanto, es posible que la gobernanza llegue a un consenso. Eso da prestigio a la política”.
El umbral del 5%
El abogado del CEP sostiene que el proyecto expuesto “genera remedios para dos enfermedades específicas, pero muy complejas, del sistema chileno” de la última década: una es la fragmentación, para la que propone un umbral que se aplica de forma paulatina.
Y la “otra enfermedad es la desconsolación, para la que propone reforzar las comisiones y la disciplina parlamentaria. “Ambos son remedios sensatos, ya probados si miramos al resto del mundo, que pueden ayudar a superar los defectos de nuestro sistema político”, afirmó.
Sobre la norma antidisturbios y el límite del 5% para integrar el Congreso, Figueroa recordó que “fueron parte de los acuerdos de los expertos en el segundo proceso constituyente y el objetivo es reducir los partidos, eso está en la línea correcta, pero debe tener también una mirada más integral, porque una cosa es tener umbrales y disciplina partidaria, pero también hay otros factores, como la relación entre poderes y sus atribuciones que también deben ser considerados”.
Para el investigador de Libertad y Desarrollo, Jorge Ramírez, el régimen transitorio propuesto “es bastante laxo” para los partidos que no alcancen el umbral del 5% como voto mínimo o aquellos que no logren ocho escaños en ambas cámaras. Explicó que para la elección de 2025 “ese umbral se reduce al 4%, pero se habilita otra fórmula que va de ocho a cuatro escaños y permite la fusión de partidos o federación. “Cuando existan todas estas posibilidades lo más probable es que el impacto en el próximo proceso electoral sea nulo, pues es una regla muy fácil de ignorar”, afirmó.
En su opinión, la forma más eficaz de abordar el problema central de la fragmentación es reducir el tamaño de los distritos, es decir, “el número de candidatos elegidos por unidad electoral”.
Jiménez echó en falta alguna norma “más incisiva” en materia de financiación política, porque cree que el sistema de aportaciones permanentes a los partidos “ha generado incentivos perversos desde el punto de vista de la generación de nuevos partidos, que son vistos como casi pymes políticas”. ”.
Cuando se le preguntó a Alvarado por qué el Ejecutivo aún no ha presentado el proyecto comprometido, afirmó que “el Gobierno hoy carece de hoja de ruta e iniciativa en casi todos los ámbitos, debido a los múltiples problemas que vive”.
También dijo que “este es un proyecto que molesta a los grupos políticos minoritarios en todo el espectro político. No se puede descartar que el PC sea especialmente reacio a legislar sobre esta materia, tanto por su riesgo electoral como por ser un grupo que siempre ha visto la estabilidad política a distancia. Y no sería la primera vez que La Moneda se inclina ante el PC. Esperemos que esta vez suceda algo diferente”.
