Inversionistas apostaron por viviendas de menor valor y adquisiciones cayeron un 25%


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A pesar de que 2022 fue un año duro para el sector inmobiliario, hay quienes vieron en esta crisis una forma de aprovechar un mayor margen de opciones a la hora de comprar. Estos son los inversionistas hormiga, quienes durante el último año se mantuvieron activos e identificaron oportunidades de negocios en los diferentes segmentos de la industria.

Así lo revela el último balance realizado por PROurbe Gestión Inmobiliaria, que indica que los inversores con mayor solvencia financiera se abrieron a segmentos más económicos y adquirieron viviendas de menor valor, primando la seguridad sobre la rentabilidad. “Debido al escenario económico, algunos propietarios necesitan flujo de caja y están dispuestos a sacrificar precio para poder cerrar el negocio rápidamente”, señalan desde la compañía.

Las disminuciones promedio se observaron con mayor fuerza en las comunas de Quinta Normal, Huechuraba, Maipú y Peñalolén, entre otras. Y en general, las transacciones este año se concentraron en el rango entre UF 2.000 y UF 4.500, mientras que en 2021 en estos mismos sectores las compras se movieron mayoritariamente entre UF 3.500 y UF 5.400.

Víctor Danús, director general de PROurbe Gestión Inmobiliaria, explica que estas comunas son sectores de riesgo medio, y que se diferencian de zonas donde, aunque “el valor es muy bajo y puede ser muy rentable, el riesgo es mayor”.

Se mantiene la inversión

En tanto, desde PROurbe comentan que las ventas de casas en Quinta Normal cayeron hasta en un 20% en cuanto al precio promedio, siendo la comuna que registró la mayor contracción. Mientras que en cuanto a departamentos, Peñalolén tuvo una disminución en el valor de las transacciones inmobiliarias del 19%. En el caso de esta comuna, el precio promedio de venta en altura durante 2021 fue de UF 5.371, mientras que el de 2022 alcanzó UF 4.513. Y en general, entre las viviendas más demandadas, la mediana estuvo en edificaciones entre UF 2.000 y UF 3.000. Y no solo cayó el precio medio de venta, sino también el número de transacciones realizadas por los inversores.

Según el ejecutivo, la adquisición de viviendas por parte de los inversionistas hormiga cayó entre 20% y 25%.

“Al final, están comprando menos y en un rango de precios más bajo. Pero lo están haciendo”, rescata Danús. Y explica que la intención de compra “fue disminuyendo gradualmente a medida que las tasas comenzaron a subir porque estamos en una tormenta perfecta”.

De cara al segundo y tercer trimestre de este año, y en la medida en que la inflación disminuya, desde PROurbe proyectan que se generarán los incentivos necesarios “para que al menos las tasas de largo plazo, que son las hipotecas, se puedan bajar y se alcanza un incentivo de compra.

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