Cuando le hablan de Ciencia, dice que es algo que no se puede hacer solo. Siempre en equipo, porque un descubrimiento nunca es obra de un científico, sino el resultado de una larga confluencia de personas. “Es esta forma colaborativa, siento, que he venido a impulsar, porque sin colaboración y sin utilizar el verdadero músculo del Ministerio no se va a poder lograr el trabajo”, dice Silvia Díaz (35).al frente del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de Chile desde el pasado 6 de septiembre, cuando el cambio de gabinete, y la primera mujer en ocupar este cargo.
Después la salida del ex titular de la cartera, Flavio Salazar, el ritmo no se ha ralentizado. En estos dos meses, el Ministro Díaz ha estado en el norte, centro y sur del país. También ha recorrido las diferentes comunas de la Región Metropolitana, visitando colegios y participando de diversos eventos en establecimientos. Durante este tiempo, afirma, se ha dedicado a profundizar en las áreas de competencia del portafolio, reuniéndose con el equipo de trabajo, académicos e investigadores.
Sin embargo, es el trabajo en el campo que más ha disfrutado. “Me gusta mucho, sobre todo hablar con los niños y niñas, que me cuentan sus experimentos, dificultades y cómo llegaron al resultado… Y les hablo desde mi propia experiencia”, recuerda.
La licenciada en Química por la Pontificia Universidad Católica, y doctora por la misma universidad, nació en Ovalle y, desde esa misma experiencia, busca acercarse a los más pequeños. “Les digo que no deben tener miedo a fallar, que de los errores se aprende a buscar otras soluciones, y después de esas reuniones vuelvo con mucha más ilusión”, dice Díaz.
¿Siempre te ha interesado la ciencia? “No sé si me interesaba la ciencia, pero me interesaba el conocimiento en general: me gustaba estudiar y siempre fui muy matemático… Historia, geografía y otras materias. Uno no tenía ciencias tan exactas en la escuela, pero poco a poco me fui enamorando, sobre todo de la química”, afirma.
Sentada en su oficina de la calle Morandé, la científica guarda silencio por momentos y sonríe como si recordara episodios particulares. Fue maestra en el Colegio Santa María, de su ciudad natal, quien la cautivó. Ella, viendo su “facilidad” en el tema de ella, la inscribió en una Olimpiada de Química y ahí empezó todo. Se dio cuenta rápidamente, dice, y comenzó a aprender sobre temas más avanzados. “No era seca, pero sí trabajadora, y yo siempre me he definido como una persona metódica y trabajadora, con la idea de que si uno le pone cabeza y esfuerzo, se pueden lograr las metas”, dice.
A veces, ciertos sectores sugieren que las diferentes instituciones están centralizadas en la capital. Al menos en algunas casas de estudios fuera de la Región Metropolitana se considera que han quedado relegados, teniendo en cuenta que gran parte de la innovación proviene de “los extremos” del país. Lo que buscará el ministerio será descentralizar, “incluso el conocimiento”, dice el ministro Díaz.
La tecnología, en este sentido, es parte fundamental, y todo lo que se originó en las zonas norte y sur cobrará mayor relevancia durante su gestión.
—¿Qué pretende hacer el ministerio en el sector de tecnología bajo su mandato?
“Es una parte esencial. La manera de entenderlo mejor y mostrarlo está impulsando todo el sector de empresas científico-tecnológicas que tenemos en Chile. Hay polos de desarrollo en todo el país. Hay regiones que son mucho más fuertes que otras y tenemos ciertos programas, por ejemplo Startup Ciencia, que las promueven y las apoyan. También están los polos de innovación, que antes venían de CORFO, que ahora están en el ministerio y que cubren solo la Región Metropolitana, pero nuestro esfuerzo es llevarlos más allá.
Estuve en la macro zona sur y hay una fuerte concentración de empresas de base científico-tecnológica. Estamos trabajando junto con ellos para comprender completamente cuáles son sus desarrollos específicos.cómo lo han logrado y, como muchos de ellos exportan, la idea es apoyar para que todas esas exportaciones se queden adentro y puedan contribuir a fortalecer esta relación público-privada.
—¿Cómo se promoverán específicamente las regiones?
—Entiendo que hay una desigualdad que da cuenta de nuestras diferencias geográficas, porque somos un país muy grande. No está tan descentralizado porque la distancia entre regiones es muy grande y, dentro de estas, las ciudades están muy lejos. Crearemos una política de centro que responda a las localidades, porque la ciencia se tiene que hacer por territorio. No puedo poner al norte en competencia con el sur, porque no pueden responder de la misma manera. Estamos haciendo ese trabajo rápidamente. Es un compromiso que tenemos con el gobierno que debe estar para el próximo año y que logrará grandes cambios. Tenemos gran capacidad y grandes científicos en todo Chile. Hay que descentralizar el conocimiento, y ya está creciendo de forma descentralizada, pero como ministerio estamos comprometidos a seguir impulsando la investigación.
Durante el primer semestre de 2022, el Subsecretario de cartera emitió un informe que decía que, para 2019, solo el 7% de las mujeres con títulos universitarios lo hicieron en carreras STEM. En esta área, que incluye Matemáticas, Ciencias, Tecnología e Ingeniería, el 22% de las matrículas de pregrado fueron mujeres; 29% en maestrías y 37% en doctorados. Todo ello en una etapa previa a la pandemia, por lo que asume que la presencia del género en la zona podría incluso haberse reducido. Algunas mujeres, obligadas por la contingencia, por ejemplo, debieron quedarse con sus familias o dedicarse a otras tareas.
—¿Cómo promoverán la ciencia, que históricamente ha tenido mayor presencia masculina que femenina?
—Hay dos puntos de vista que estamos viendo como Ministerio: la brecha de género, que se arrastra desde temprana edad, y las personas que ingresan carreras científicas en el área STEM. Se ve que la matrícula es casi similar y a veces mayor en las mujeres, y en ciencias sociales pasa lo mismo, pero a medida que el camino avanza, disminuye. Ese desfase no se da al principio, sino después. Tenemos que ver por qué. Hay intuiciones: puede ser madre, porque a veces es cuidadora, porque puede mantener a cierta parte de la familia, y hay varias razones que estamos viendo con otras carteras. Hay estudios que confirman que las mujeres disminuyen en el transcurso de sus estudios, y esto también ocurre en los posgrados. Puede entrar un número similar de mujeres y hombres, pero no siempre termina así.
El ministerio impulsó una política de género y, en este momento, la estamos actualizando, porque hay nuevos desafíos y no podemos quedarnos con el anterior. El estudio del ministerio muestra que esta brecha disminuyó, pero se mantuvo constante. Logramos hacer un cambio, pero debemos fortalecerlo y actualizarlo de acuerdo a las necesidades actuales, porque la pandemia nos hizo retroceder y tenemos que enfrentar la situación actual. También están los InES de Género, que fortalecen a las universidades en temas de política de género para que desarrollen una política coherente y establezcan mesas o unidades consultivas al interior que les permitan brindar apoyo y lograr la igualdad.
—¿Cómo está impulsando medidas para que estas mujeres regresen?
—Estamos trabajando en colaboración con el Ministerio de la Mujer, Educación y con la Subsecretaría de Educación Superior, porque entendemos que es un problema real. Lo estamos mapeando para averiguar exactamente qué sucedió y por qué esas mujeres en la pandemia se quedaron atrás. Para ello se requiere una actualización de la política de género a través de medidas consultivas y descentralizadas —porque se armaron mesas y se está trabajando con los actores del ecosistema para entender el problema de raíz—, y poder trabajar sobre la base de estos resultados las nuevas bases de concursos, de becas que tenemos que actualizar y que deben responder para poder solventar este vacío y entender el contexto actual.
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La ciencia, la tecnología y la innovación ya formaban parte de la vida de la ministra Silvia Díaz antes de su llegada al Gobierno. Fue directora científica de la Fundación Encuentros del Futuro, encargada de organizar el congreso del mismo nombre que reúne a destacados científicos y representantes de la ciencia de todo el mundo.
Una parte relevante de la cuota de innovación que se produce en el país proviene de las startups. ¿Estás cerca de ese mundo? El ministro sonríe y anota: “Cada vez me acerco a ellos”.
Destaca la firma de gafas ecológicas Karün Ya BioLED, una empresa de iluminación artificial orientada a la industria del salmón que está conformada únicamente por mujeres. Hay mucho desarrollo tecnológico y científico, dice, en cuanto a productos que promuevan ciertos análisis más químicos y bioquímicos.
De estas empresas, por ejemplo, quieren aprender a replicar sus modelos en el norte, “donde están más lejos o, de repente, los hemos dejado más tirados”.
“¿Qué tan cerca ha estado del sector?”
“Nunca hemos estado separados. Son fundamentales para dar el gran salto en una mayor inversión privada, para que podamos alcanzar el compromiso de aumentar la inversión en I+D, y son sumamente necesarios para impulsar la tecnología y la innovación.
Ya tenemos Startup Ciencia, pero estamos viendo otras formas de levantar nuevas ofertas, siempre de la mano de CORFO, porque hay un punto en el que los dos nos comprometemos mucho más. Vemos mucha más I+D, pero nos estamos acercando a la “i” minúscula, que es innovación.
—¿Qué papel jugará el ministerio en la zona?
—Nunca dejaremos de lado a las startups, porque son un actor fundamental en nuestro ecosistema. Cuando digo, por ejemplo, que se va a consultar todo transversalmente, también son actor. Consiguieron pasar de I+D al otro paso, que es el que cuesta más.
Estamos en un proceso de trabajo, viendo cómo los podemos ayudar, porque siempre llegamos a un límite donde falta alguien que les dé impulso cuando no pueden entrar, por ejemplo, con CORFO. Por eso estamos tratando de unirnos más con ellos para encontrar una entidad o forma que pueda fortalecerlos y lograr ese traslado a la industria..
El avance de la inteligencia artificial es innegable, al igual que su presencia en el mundo de la ciencia. Hay quienes han cuestionado, por ejemplo, el desarrollo que esto pueda tener y que estaría llegando a extremos excesivos.
—¿Qué opinas de la inteligencia artificial y cuáles son los límites éticos?
—En el Ministerio estamos montando una mesa consultiva para saber cuáles son los retos actuales. Los retos que hubo en la instalación del portafolio no responden a los mismos post pandemia. La IA ha avanzado a pasos agigantados y tenemos que alinear lo que estaba en esa política, en base a nuestro programa de gobierno. Los límites responden a lo que cada ministerio define como frontera moral y ética. Tenemos nuestras fronteras bien definidas y siempre se evalúan de acuerdo al programa y con otros ministerios.
—¿Cuáles son los límites para Silvia Díaz?
—Creo firmemente en la inteligencia artificial, pero adoro la conexión humana. No quisiera perderla. La tecnología responde a las necesidades y nosotros en una pandemia nos dimos cuenta que era super necesaria. Me gustaría que pudiéramos tener más en Chile, para que las localidades más desconectadas pudieran, por ejemplo, tener médicos monitoreándolas por telemedicina.
Como ministerio, estamos comprometidos con las ciencias sociales y las humanidades. Porque la tecnología sí, pero también hay que promover las conexiones humanas, porque son necesarias para seguir con nuestra democracia.
—¿Cuáles son los principales pilares de su mandato?
—Fortalecer nuestro ecosistema, descentralizar el conocimiento y democratizarlo adecuadamente.
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