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El pasado 22 de agosto, el decano de la Facultad de Economía y Administración de la Universidad Católica, José Miguel Sánchez, reconoció en conversación con el DF que estaba disponible para continuar en su cargo. En ese momento ya se había activado el proceso de búsqueda de candidatos para su reemplazo. Tres meses después, el economista doctorado por la Universidad de Minnesota fue ratificado por la universidad como decano para los siguientes cuatro años. Serán 15 años en total.
En el proceso, el académico fue el único nombre, hecho que lo sorprende, dice. “No creo que sea óptimo. Es un tema para estos cuatro años levantar liderazgos nuevos y transversales”, dice con vehemencia.
El mismo con el que traza su agenda futura y que tuvo una primera aproximación cuando le preguntaron si estaba dispuesto a seguir al frente de la facultad. Ante el comité, dice, declaró que estaba disponible “para hacer cambios serios, no para marcar el ritmo. “No voy a ser un niño saliente de cuatro años por ningún motivo”.
“Ni siquiera hemos cumplido los cinco años de la primera generación que sale con este plan de estudios (2020) y me gustaría hacer cambios, porque el mundo ha cambiado muy rápido”
“Queremos hacer cosas interesantes e importantes para la facultad”, afirma en su primera entrevista como decano reelegido.
Pero ¿qué tiene en mente Sánchez para los próximos cuatro años? “Tenemos una agenda muy desafiante, porque creo que somos desafiados como ciencia de la economía y la administración. “Los avances tecnológicos nos desafían”, afirma el economista sobre la inteligencia artificial (IA) y la ciencia de datos.
Para ello, Sánchez apunta al currículum. “Tenemos que incorporar los nuevos avances en ciencia y tecnología e incluirlos en nuestro plan de estudios. Tenemos algunas cosas, pero tenemos que hacerlo de forma transversal”, declara.
“Me gustaría tener un currículum súper actualizado, porque -es increíble- ni siquiera hemos cumplido los cinco años de la primera generación que sale con este currículum y me gustaría hacer cambios, porque el mundo ha cambiado muy rápido. ”, añade.
En 2020, precisamente, comenzó a regir la última reforma curricular que se hizo en la facultad, que incluía la posibilidad de cursar menores -concentraciones de cinco cursos- tanto dentro de la propia facultad como en otras escuelas de la UC y un curso de Ética Obligatoria.
Incluso se podrían crear nuevas titulaciones. “Estamos pensando en eso. Ahora todavía está en trámite, no lo hemos concretado, pero estamos pensando en nuevas carreras”, afirma el decano.
Lo anterior, acompañado de un mayor impulso a la investigación, para continuar impulsando programas interdisciplinarios y culminar el proyecto de infraestructura que se viene ejecutando desde hace años y se encuentra en su etapa final.
Un semestre fuera
Otra dimensión del plan de trabajo está relacionada con los programas de intercambio. “Ojalá todos nuestros estudiantes de pregrado pasen un semestre en el extranjero”, dice sobre este objetivo, reconociendo que todavía están trabajando en encontrar formas de financiamiento para que sea asequible para todos los estudiantes.
“Es verdaderamente transformador. Hemos visto cómo los alumnos regresan con la mente abierta”, afirma el decano.
Una visión que se da en medio de la polémica que ha tendido a surgir respecto de los jóvenes que han anunciado su decisión de salir de Chile.
El propio Sánchez realizó un doctorado en Estados Unidos, pero dice que siempre pensó que tenía que volver a aportar su “granito de arena”.
El académico sostiene que “creo que no faltan razones para querer salir” del país, pero inmediatamente agrega que “cuando estoy pensando en nuestros estudiantes que se van, estoy pensando que van a regresar, creo que van a regresar con la “cabeza abierta para aportar a Chile”. Recomienda irse por un año, “porque su carrera va a ser diferente, podrán hacer networking”. Pero siempre con el objetivo de volver.
“Creo que nuestra obligación en algún momento es regresar y aportar a nuestro país”, añade.
La CAE y la FES
La renovada agenda de Sánchez coincide con un momento en el que el Gobierno ha presentado un proyecto de ley para establecer un nuevo esquema de Financiación de la Educación Superior (FES).
Ante esto, Sánchez subraya la importancia de resolver la situación de los deudores del CAE, pero sin que -como cree que sí lo hace el proyecto- tenga un carácter universal, sino más bien focalizado.
“Hay una cuestión de justicia con quienes han pagado religiosamente y han cumplido con la devolución de un préstamo”, afirma. Pero advierte que ve un problema “grave” en el tema de la financiación universitaria.
“El modelo que se está considerando para el financiamiento de la educación superior no es correcto. Es un error y un riesgo de dependencia excesiva del Estado”, añade.
En esa línea, plantea una tarea a quien sustituya a Ignacio Sánchez al frente de la Universidad Católica: “En cuanto al financiamiento universitario, de eso se tiene que hacer cargo el nuevo rector”.
“Ahí hay un papel que creo que la comunidad espera que el nuevo rector también mantenga, que sea una voz escuchada y una voz importante en los temas universitarios”, añade.
“Creo que estamos ante un período de gran interés. Después de 15 años del rector Ignacio Sánchez se abre una nueva etapa, una nueva oportunidad de tener un liderazgo diferente, renovado, y miramos con mucha ilusión lo que está por venir”, dice sobre el ingreso de un nuevo rector a la casa de estudios.
Las críticas del Presidente a los empresarios por la baja inversión: “Creo que está tremendamente equivocado”
Junto con afirmar que el mundo empresarial es muy pragmático y que no se trata de ideología, el economista enfatiza en la necesidad de volver a crecer más para solucionar las múltiples necesidades que enfrenta el país.
Sánchez reconoce decepción por la marcha de la economía local este año. “Se han corregido a la baja todas las proyecciones de crecimiento, incluida la del ministro Mario Marcel, que siempre estuvieron entre las más optimistas. El consenso hoy es que creceremos un 2,3% con suerte y lo peor es que para el año que viene las proyecciones son aún menores”, advierte.
Tampoco vamos bien en comparación con la región, añade, basándose en estimaciones del Fondo Monetario Internacional (PIB), que considera “graves” dadas las múltiples necesidades del país, en seguridad, salud y educación.
Al mismo tiempo, la inflación no cede. “Este año terminaremos con más del 4,5%, lejos de la meta del Banco Central, y el año que viene no alcanzaremos la meta (3%). Todo ello en un contexto de altísima debilidad de la inversión. Y sabemos que cuando el país no invierte, no acumula capital, es muy difícil que el crecimiento sea sostenido”, explica.
Y mientras en Chile las miradas parecen estar centradas únicamente en el caso Monsalve, Sánchez enfatiza los riesgos geopolíticos que se han vuelto más pronunciados. “Hay una situación muy compleja entre Rusia y Ucrania (…) lo mismo en Medio Oriente, donde la situación no mejora en absoluto. Y existe todo este riesgo de una ola proteccionista de Donald Trump”, advierte.
– El Presidente volvió a atacar a los empresarios, atribuyendo la caída de las inversiones al “pesimismo ideológico de los grandes empresarios”.
– No es la primera vez que sale con esto. Creo que estás súper equivocado. Los empresarios son muy pragmáticos y están ahí para que les vaya bien en sus negocios y para que les vaya bien tienen que resolver problemas, no es que alguien esté diciendo ‘es por ideología que somos pesimistas’. No, están mirando al medio ambiente y el medio ambiente no es bueno para los negocios, no es bueno para la inversión.
– También hay un debate sobre las cuentas fiscales. Aquí se destaca que no hay dinero, pero las calificadoras de riesgo han mantenido la calificación de Chile. ¿Cómo se entiende esta tensión?
– El Consejo Fiscal Autonómico, que es una institución seria e independiente desde el punto de vista ideológico -está formado por personas de diferentes sensibilidades políticas- ha advertido que estamos ante unas cifras fiscales muy delicadas y para los Presupuestos del año que viene ese gasto estaba creciendo más que la economía; y eso nunca es bueno. La única manera de superar eso -cuando suceda- es endeudarse, y los niveles del Tesoro están alcanzando niveles complejos.
Las agencias de calificación de riesgo todavía ven que no hemos alcanzado los umbrales más graves, que todavía tenemos porcentajes de deuda pública manejables, pero llegando a niveles críticos. Entonces, creo que actuarán cuando vean que se superan estos niveles.
Pero eso no significa que no tengamos que preocuparnos por cuál será la dirección de esto. Estamos creciendo poco, con pocos ingresos fiscales y, por tanto, hay que tener un control de gastos muy serio, lo cual es muy difícil porque hay mucha necesidad.
– El crecimiento es la respuesta…
– Si no empezamos a crecer más o no conseguimos mejorar el crecimiento tendencial, es difícil que solucionemos los problemas. El crecimiento es el piso, pero también hay cuestiones de gestión que son fundamentales. La productividad en Chile no crece desde hace 15 años. Ese es un problema muy serio.
– El año que viene hay elecciones, ¿debería volver a ocupar el primer lugar el crecimiento? Las asociaciones empresariales trabajan según la lógica del crecimiento del 5%. ¿Se puede lograr?
– Sí. Tenemos todas las capacidades, confío mucho en este país, en su gente, en sus capacidades, en sus recursos. Creo que será un tema. El crecimiento no estaba al principio en el programa del Presidente Boric, pero luego apareció, porque la dura realidad le obligó a darse cuenta de que era necesario.
Es importante preocuparse, porque si se mira lo que pasó en Estados Unidos, el resultado no deja de ser sorprendente, todos los analistas señalan que fue la economía la que hizo que la gente votara como lo hizo.
