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El petróleo argentino está en su mejor momento y Chile ha tenido un papel protagonista en este escenario gracias al Oleoducto Trasandino. El ducto que se construyó en los años 90 para conectar el campo Vaca Muerta con la refinería de Enap en Biobío comenzó a reactivarse luego de 17 años de inactividad en 2020, bajo la administración de Andrés Roccatagliata. En 2023 comenzó a operar nuevamente y desde ese momento no ha dejado de incrementar sus envíos. Sin ir más lejos, desde hace unos meses es el principal destino de exportación del crudo trasandino.
Chile desplaza a EE.UU.
Las ventas de combustibles no convencionales de Vaca Muerta no han dejado de sorprender. Entre enero y agosto sumaron US$ 3.582 millones, lo que representa un incremento interanual del 54%, según el informe de agosto de la Bolsa Comercial Argentina (ICA) del instituto local de estadísticas, Indec.

Hasta julio, Chile estaba detrás de Estados Unidos por un margen de 88 millones de dólares. Sin embargo, en agosto esa diferencia desapareció y el país trasandino superó al gigante norteamericano, con compras que sumaron US$ 1.244 millones. Esto representa casi el 35% del total de las exportaciones petroleras argentinas en lo que va del año, dejando a EE.UU. en segundo lugar con 1.233 millones de dólares y a Brasil en un lejano tercer lugar con 441 millones de dólares.
Pero aún podría ser más. Actualmente, el 30% del combustible que utiliza Enap proviene de Vaca Muerta, sin embargo, fuentes del sector anticipan que podría llegar al 50% en el segundo semestre de 2025. Lo que equivale a cerca de US$ 3 mil millones. La empresa importa 8.000 millones de dólares al año.
Con una capacidad total de casi 110 mil barriles día, en primera instancia se exportaron 40 mil barriles a través del oleoducto. Actualmente esta cifra ya roza los 80 mil.
Es más, “venimos transportando por momentos del orden de casi 95 mil barriles diarios”, reveló a Señal DF el gerente general del Oleoducto Trasandino (del lado chileno), Joaquín Mantelli. “Los 110 mil barriles no es un número caprichoso, sino que es exactamente la capacidad de procesamiento que tiene la Refinería del Biobío”, agregó. En paralelo también se realizan pruebas en la refinería de Aconcagua, a través de barcos que llevan el crudo desde el Bío Bío hasta la refinería de la Quinta Región.
El oleoducto pertenece a dos empresas distintas por legislación local, pero funcionan de forma complementaria. Los primeros 200 kilómetros son del Oleoducto Trasandino Argentina SA (conocido como OTASA), mientras que desde el kilómetro 200 al 427 pertenecen al Oleoducto Trasandino Chile SA (OTC u OTA para el lado argentino). Ambas empresas son propiedad de la argentina YPF (36%), la estadounidense Chevron (27,75%) y Enap (36,25%).
Salida al Pacífico
Hoy el punto más crítico para garantizar el crecimiento de la producción de Vaca Muerta es conseguir rutas de transporte y mercados para el crudo que se produce. Hasta el momento, la infraestructura no es suficiente para manejar el volumen de producción actual y futuro.
“Lo que se está diciendo es que a Chile esos miles de barriles podrían llegar a 110 mil, y allí podría salir por el Pacífico hacia Asia o la Costa Oeste americana”, dijo el director de Aleph Energy y exsecretario de Planificación Energética de Argentina. . , Daniel Dreizzen.
Sin ir más lejos, el 11 de agosto de 2022, YPF y Enap firmaron un acuerdo para la exportación de crudo de Vaca Muerta a Chile y otros mercados internacionales. En este, se anunció que el gasoducto permitiría ahorros logísticos, mayor previsibilidad y seguridad de suministro para el mercado chileno.
También se destacó que la conexión del Oleoducto Vaca Muerta Norte al Oleoducto Transandino permitirá que el excedente de este petróleo fluya hacia el Océano Pacífico, abriendo las puertas a nuevos horizontes y reforzando el posicionamiento del crudo argentino en diferentes mercados internacionales.
Actualmente se analizan los aspectos prácticos y comerciales que implicaría la exportación de crudo argentino desde el puerto chileno. Sobre este punto, YPF indicó que hay interés en aprovechar todos los ductos para poder incrementar sus exportaciones.
Por eso también construyen Vaca Muerta Sur, un oleoducto que permitirá llevar la producción al puerto de Punta Colorada, en la provincia de Río Negro, y así transportar el petróleo directamente a los buques exportadores.
Para YPF, la idea es que ambos oleoductos se complementen y permitan exportar hasta un millón de barriles diarios.
La reactivación de Otasa u OTC es el primer proyecto de una serie de exportaciones muy fuertes. “Lo interesante de este oleoducto y como proyecto es que es el primero que se materializa en esta exportación. Todo lo demás son grandes proyectos e ideas, pero este es el primero que lo está haciendo concretamente”, remarcó Mantelli.
¿Se podría ampliar?
Ante el éxito de las operaciones con Chile durante 2024, surge la duda de si es viable aumentar la capacidad máxima de 110 mil barriles.
El director del oleoducto dice que sí. “Sin embargo, hay un golpe de realidad derivado de los permisos que ya existen y de las normas medioambientales, que hace prácticamente imposible pensar en la construcción de un segundo tubo al lado”.
Pese a este escenario, otra opción aparece como camino más viable: aumentar la capacidad actual del oleoducto. Para eso, planean realizar una serie de pruebas en 2025 para saber cuál es la capacidad máxima que no han alcanzado, dijo el ejecutivo.
