Las huellas de Elizalde en el repentino revés de la reforma electoral que enardeció al Congreso

A pesar de que no suele intervenir en la sala de la Cámara, excepcionalmente la diputada Pamela Jiles pidió la palabra esta mañana para hacer un reclamo reglamentario contra el ministro secretario general de la Presidencia, Álvaro Elizalde (PS), al ver que se paseaba campante por el hemiciclo.

“Señor presidente, que el ministro Elizalde opere contra el voto obligatorio desde el presidium (la testera donde se ubican las autoridades)”, dijo la parlamentaria.

En esos instantes, presidía la sala el vicepresidente de la corporación, Gaspar Rivas, quien tras esbozar una sonrisa le pidió al secretario de Estado que tomara asiento.

Los ánimos políticos estaban caldeados esta mañana luego de que el Senado, con la mayoría de los votos del oficialismo y de la DC, le quitara repentinamente el piso a la fórmula que permitía destrabar la reforma que extiende a dos días las elecciones municipales y regionales de octubre, y que implementa otras medidas electorales.

La iniciativa desde un principio había sido jineteada por la subsecretaria general de la Presidencia, Macarena Lobos, sin embargo, ayer en la mañana el ministro Elizalde tomó el control de la tramitación e irrumpió en la comisión mixta -que se había conformado por cinco diputados y cinco senadores, con el fin de resolver los nudos legislativos- para plantear inesperadamente un nuevo problema en el proyecto, que hasta la semana pasada nadie había alertado: ¿Cómo va a operar el voto obligatorio y la eventual multa para los extranjeros avecindados en el país?

Para ello, pretendía proponer a la comisión que la redacción fijara sanciones pecuniarias solo a los ciudadanos chilenos y no a los “electores”, en vista de hoy los inmigrantes pueden sufragar en la medida que cumplan 5 años de avecindamiento en el país.

No obstante, Elizalde llegó tarde a la instancia que había votado a favor de la reposición de la multa, pero con un monto más bajo entre $32 mil a $130 mil, a todos los electores que no concurran a las urnas. Por lo tanto, los senadores Manuel José Ossandón (RN) y Luz Ebensperger (UDI) se negaron a volver a votar el mismo punto.

Las gestiones del ministro Segpres no se quedaron ahí. En horas de la tarde, en el oficialismo y en la DC admiten que sostuvo conversaciones para advertir a los senadores aliados del gobierno de los inconvenientes de la proposición de la comisión mixta, donde figura la reposición de una multa, la rebaja del financiamiento fiscal a las campañas electorales y la regulación de la propaganda en redes sociales y medios regionales.

El rol del ministro -quien acusó falta de voluntad de diálogo de la oposición- fue clave para que al final las propuestas para destrabar no lograran el quórum de 29 votos en el Senado, a pesar de hubo una mayoría a favor. Particularmente en el tema de multas, que buscaban darle aplicación al voto obligatorio rechazaron los senadores Jaime Quintana, Loreto Carvajal, Juan Ignacio Latorre, José Miguel Insulza, Jorge Soria, Daniel Núñez y Gastón Saavedra. Por otro lado se abstuvieron Paulina Vodanovic, Yasna Provoste, Francisco Huenchumilla, Ricardo Lagos Weber, Claudia Pascual, Isabel Allende y Pedro Araya.

La irrupción de Elizalde implicaba un brusco cambio de mano en la conducción del proyecto.

Hasta ese minuto, todos entendían que La Moneda estaba empujando alineadamente la idea de reforzar el voto obligatorio. Al menos eso había propugnado la subsecretaría Lobos y la misma ministra del Interior, Carolina Tohá (PPD), quien incluso advirtió la semana pasada que podrían vetar el proyecto para reponer la multas, luego de que los diputados oficialistas rechazaran en bloque las sanciones pecuniarias. Esa rebelión fue liderada por tres diputados cercanos a Elizalde: Vlado Mirosevic (liberal), Raúl Leiva (PS) y Leonardo Soto (PS).

No obstante, el juego desplegado ayer por el ministro de la Segpres no solo descolocó a la oposición, en el oficialismo ciertos senadores también se declaraban confundidos. Si bien en el gobierno niegan que el ministro haya cabildeado los votos en contra las propuestas de la mixta, al menos no hizo nada para evitar que los senadores oficialistas aprobaran las medidas.

En una señal pública, la subsecretaria se restó del punto de prensa que hizo Elizalde, el martes en la tarde, tras la votación del Senado. En todas las conferencias previas ante los medios de comunicación ambos siempre habían preferido aparecer juntos.

Para esta nota La Tercera no alcanzó a tener una versión directa de la subsecretaria, sin embargo, algunos legisladores y asesores legislativos revelaron que ella estaba afectada y que se comunicó con algunos de sus interlocutores habituales en el Congreso para darles explicaciones de lo ocurrido.

El vicepresidente del Senado, Matías Walker (Demócratas), a quien le correspondió dirigir una parte de la sesión de ayer, comentó que “la actitud del gobierno y del ministro Elizalde ha sido incosistente. Había acordado el lunes, a las 8 de la mañana, con la subsecretaria Macarena Lobos y con el jefe de la Dvisión Política, Nicolás Facuse (PS), insistir en la aplicación de la multa y nunca fue materia de controversia si se hacía una distinción entre ciudadanos chilenos y extranjeros”.

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