Lifebox y su caja de herramientas blandas

Durante un viaje por Silicon Valley, el ingeniero comercial Mauricio Peñafiel cambió por completo su concepción de cómo debe ser la formación en las empresas. Pero no fue porque estuviera en la meca de la tecnología mundial, sino por un libro que encontró en la Universidad de Stanford: “Mind Gym: Achieve More by Thinking Differently”, de Sebastian Bailey y Octavius ​​Black. “Después de leerlo, descubrí una perspectiva diferente. El texto mostraba cómo hacer la formación de una forma más práctica, mucho más resumida y orientada a la acción”, recuerda Peñafiel de aquel año 2016 en Norteamérica.

El tema también motivó a su entonces pareja y actual esposa, Valentina Laval, quien desde hacía varios años dirigía su propia empresa orientada a la formación. Como psicóloga, era un tema que le apasionaba. En 2014 fundó “Confianza en Movimiento” donde se realizaron capacitaciones para el empoderamiento de la mujer, además del desarrollo de habilidades blandas y el concepto de “felicidad” en empresas, fundaciones y municipios.

Tres años después y con ambos ya en Chile, Peñafiel renunció a su cargo en el Banco Santander y juntos se lanzaron a la piscina con la idea de crear Lifebox, una puesta en marcha “con el propósito de ayudar a las personas a ser su mejor versión. De ahí viene el nombre, ya que es una caja de herramientas para la vida de las personas en el ámbito profesional y personal”, indica el ingeniero.

Parece fácil de explicar, pero Laval aclara que “para llegar a lo que somos hoy, iteramos mucho. Probamos un montón de herramientas. Esto, porque partimos de la base de que todo lo que te enseñan en la escuela y en la universidad no se enfoca en habilidades blandas o ‘habilidades de poders’ (para su traducción libre al inglés). Además, hoy en día hay mucha formación teórica con un alto índice de abandono”. Y agrega la psicóloga que “entonces, nuestra pregunta fue: ¿cómo generar algo que sea muy práctico, que la gente quiera hacerlo, que le encante, que la pase bien y genere el impacto que todos buscamos? “

R) Sí, Con $500.000 de inversión propia, en el segundo semestre de 2019 se lanzó con Lifebox, desarrollando capacitaciones presenciales sobre transformación cultural para los trabajadores de Falabella y sobre los principios corporativos del grupo. Poco a poco fueron apareciendo otros clientes. Pero unos meses después hubo un estallido social en Chile y luego la pandemia mundial. Un golpe casi fatal para su modelo. Para tener una idea, tenían programados 100 talleres para marzo de 2020 con Falabella. Un domingo de ese mes, recibieron una amarga llamada del detallista: Se suspendieron todos los entrenamientos.

“Eso nos hizo replantearnos todo el modelo de negocio y en tres semanas nos transformamos en un servicio 100% online, enfocado en el modelo B2B (business-to-business)”, cuenta el cofundador de esta edtech (startup tecnológica para la educación). industria). ) chileno. Actualmente han capacitado a más de 10.000 trabajadores de empresas como Falabella Financiero, Banco Santander, Caja Los Andes, CasaIdeas, Agrosuper y Enel, entre otras. En 2022 cerraron con una facturación de aproximadamente un millón de dólares y para este año prevén duplicar esa cifra.

¿Cuál es la fórmula y la diferenciación con otros tecnología educativa ¿Quién hace un servicio similar? Según Peñafiel hay varios factores. El primero es su especialización en la habilidades de poder, “algo que tiene mucho que ver con la psicología y el marketing (que son nuestras especialidades como fundadores) para movilizar conductas y comportamientos. Nos hemos especializado en este método”. Por otro lado, agrega Laval, “no es solo un curso, sino una metodología que acompaña a los colaboradores, que se divide en tres partes: atraer, transformar y transferir. Todo, con cursos muy cortos y prácticos, para que se puedan aplicar de inmediato y en poco tiempo. Trabajamos con una serie de verticales y las tasas de lealtad son del 90 %, lo cual es muy alto en la industria”. Finalmente, explican que la tecnología que hay detrás permite medir cómo los trabajadores aplican lo aprendido en la empresa.

Una vez que el cliente contrata los cursos, Lifebox cobra por número de usuarios, cuyo modelo de negocio va en paquetes, por ejemplo, de 3 o 6 meses, según lo que necesiten las empresas.

Si bien actualmente solo operan en Chile, ya tienen planes para internacionalizarse este 2023, para lo cual ya cuentan con un pareja: Seminarium Centroamérica. La idea es lanzar entre febrero y marzo, para llegar inicialmente a Costa Rica, Panamá y Guatemala. También planean levantar capital de entre US$500.000 y un millón de dólares, para lo cual están consultando con Nicolás Fuenzalida, uno de los cofundadores de la puesta en marcha Políglota chilena, que se dedica a aprender idiomas.

Pero, además, cada vez van incorporando más Inteligencia Artificial. “Trabajamos con todos los datos que generan los cursos, lo que nos está permitiendo conocer y anticiparnos al impacto que tienen en las empresas, además de entender cuáles son las formaciones más relevantes para los usuarios”, concluye Peñafiel.

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